Salud
Sábado 26 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

Me dijeron que tengo cáncer, ¿qué hago ahora?

Recibir un diagnóstico de cáncer puede generar miedo, confusión y una necesidad inmediata de encontrar respuestas. Sin embargo, antes de tomar decisiones es fundamental conocer con precisión el tipo de tumor, su extensión y el objetivo del tratamiento. Organizar la información también hace parte del proceso de atención.

Magnific / VANGUARDIA
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Publicado por: Suministrado

Por:DR. HELIBERTO PÁEZ QUINTERO, Médico Internista, oncólogo clínico.

Hay palabras capaces de dividir una conversación en dos. “Encontramos un cáncer” es una de ellas.

Después de escucharlas, es frecuente que el resto de la consulta se vuelva difícil de procesar. El médico puede hablar de biopsias, estudios, tratamientos y nuevas citas, mientras la persona intenta asimilar una sola idea: tiene cáncer.

Al llegar a casa aparecen las preguntas, las búsquedas en internet y las experiencias de familiares o conocidos. También puede surgir la sensación de que es necesario tomar decisiones de inmediato. Sin embargo, el primer paso no siempre es comenzar un tratamiento, sino comprender con precisión qué está ocurriendo.

El diagnóstico tiene varios componentes

Saber que existe un tumor es apenas el comienzo. Es necesario determinar dónde se originó, qué tipo de cáncer es, cuáles son sus características y si se ha extendido a otras partes del organismo.

La información obtenida mediante la biopsia puede ser fundamental para establecer el diagnóstico y, en determinados tipos de cáncer, se requieren estudios adicionales que permiten conocer características biológicas del tumor y orientar la elección del tratamiento.

Por eso, una de las primeras preguntas durante la consulta debería ser: ¿ya tenemos toda la información necesaria para definir mi diagnóstico o falta algún estudio?

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Esperar unos días para completar una evaluación no significa necesariamente retrasar la atención. En muchas situaciones, significa evitar decisiones basadas en información incompleta.

Conocer la extensión cambia las decisiones

Una vez establecido el diagnóstico, el equipo médico necesita determinar hasta dónde se encuentra la enfermedad. Este proceso se conoce como estadificacióny puede incluir tomografías, resonancias, estudios de laboratorio u otras pruebas, dependiendo del tipo de cáncer.

La extensión de la enfermedad es uno de los elementos que orientan el tratamiento. Dos personas con tumores del mismo órgano pueden recibir estrategias diferentes debido a diferencias en el estadio, las características del tumor, sus antecedentes y su estado general de salud.

Esto también explica por qué las experiencias de otras personas no necesariamente sirven para anticipar lo que ocurrirá. La historia de un familiar, un amigo o alguien conocido puede aportar acompañamiento emocional, pero no sustituye la información específica de cada paciente.

¿Cuál es el objetivo del tratamiento?

Otra pregunta fundamental es para qué se propone el tratamiento.

En algunos casos, el objetivo es curar la enfermedad. En otros, disminuir el riesgo de que reaparezca después de una cirugía o controlar un cáncer que no puede eliminarse por completo. También puede buscarse prolongar la vida y conservar la calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

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Conocer ese propósito permite entender mejor las alternativas disponibles, sus posibles beneficios y efectos adversos, y participar de manera informada en las decisiones sobre la atención.

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Organizar la información también ayuda

Después de un diagnóstico es fácil sentirse abrumado. Una medida sencilla consiste en reunir en un mismo lugar la biopsia, los informes de imágenes, resultados de laboratorio, órdenes médicas y demás documentos relacionados con la atención. Tener copias digitales puede facilitar el acceso cuando se requieren nuevas consultas o conceptos.

También es útil llevar por escrito las preguntas que surjan entre una cita y otra. Si es posible, acudir acompañado puede ayudar a recordar explicaciones y recomendaciones, especialmente durante las primeras consultas.

Internet puede servir para comprender términos médicos o preparar preguntas, pero sus resultados deben interpretarse con cautela. Una estadística describe el comportamiento de un grupo de pacientes y no permite establecer por sí sola qué ocurrirá con una persona determinada. Lo mismo aplica para las herramientas de inteligencia artificial: pueden ayudar a organizar información, pero no reemplazan la valoración del equipo tratante ni el conocimiento de la historia clínica completa.

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Empezar por lo que sí se puede resolver

Recibir un diagnóstico de cáncer no obliga a resolver todas las decisiones el mismo día. El proceso puede comenzar con cuatro preguntas:

  • ¿Qué tipo de cáncer tengo exactamente?
  • ¿Hasta dónde se ha extendido?
  • ¿Falta algún estudio o información para definir el tratamiento?
  • ¿Cuál es el objetivo del tratamiento que me están proponiendo?

A partir de esas respuestas será posible comprender las alternativas, conocer sus posibles efectos y conversar con el equipo médico sobre el siguiente paso.

En oncología, actuar oportunamente es importante. Pero la oportunidad no consiste en tomar decisiones apresuradas, sino en avanzar con la información necesaria para que cada decisión responda a las características reales de la enfermedad y de la persona que la enfrenta.

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Si tienes dudas sobre este o algún tema relacionado con la sección de Salud, puede enviar sus preguntas y un grupo de especialistas se encargará de resolverlas: preguntasdr.joaquinfernando@gmail.com

Publicado por: Suministrado

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