El departamento registró 2.929 nuevos diagnósticos en 2024, mientras que más de 32.900 personas vivían con la enfermedad. Los expertos advierten sobre la importancia de prevenir factores de riesgo y fortalecer la detección temprana.

En Santander, 2.929 personas fueron diagnosticadas con algún tipo de cáncer durante 2024, mientras que al menos 32.928 pacientes viven con un diagnóstico de esta enfermedad en el departamento, lo que revela un desafío de salud pública en la región.
En Colombia, durante este mismo año, se registraron más de 650.000 casos de prevalencia, es decir, de personas que viven con la enfermedad. De los casos nuevos detectados en ese periodo, el 93 % correspondió a tumores sólidos.
Por tipo de cáncer, los diagnósticos más frecuentes en mujeres fueron los de mama, cérvix y colon, mientras que en los hombres fueron los de próstata, colon y estómago.
Estos son los datos que revela un reciente informe de la Cuenta de Alto Costo, entidad que hace seguimiento a este tipo de enfermedades y evidencia los retos que persisten en la atención de los pacientes en Colombia.
Los cánceres con mayor mortalidad en la región
Como reporta la Cuenta de Alto Costo, los cánceres con mayor mortalidad en Santander fueron los de estómago, con el 10 %; tráquea, con el 9,82 %, y mama, con el 7,55 % de los casos. Durante este periodo, 1.691 personas fallecieron a causa de algún tipo de cáncer en el departamento.
Según Narly Viviana Ariza, especialista en Epidemiología de la Universidad Manuela Beltrán, la presencia de estos tumores y su impacto en la mortalidad se deben a la interacción de múltiples factores de riesgo y determinantes de la salud.
Uno de ellos es el envejecimiento de la población, una variable que no solo afecta a Santander, sino que constituye una tendencia mundial. A medida que aumenta la edad, también se incrementa el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer.
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La Organización Mundial de la Salud estima que para 2050 habrá un incremento significativo de esta enfermedad a nivel mundial, asociado precisamente al envejecimiento de la población.
De hecho, el Informe de Calidad de Vida, elaborado este año por el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, reveló que, entre 2018 y 2026, la población mayor de 65 años aumentó un 29 % en el área metropolitana de Bucaramanga, mientras que la población de niños y niñas de 0 a 14 años disminuyó un 4 %.
Pero no es el único factor. También influyen condiciones individuales, como los estilos de vida, los antecedentes familiares y las exposiciones ambientales.
En el caso del cáncer de estómago, Ariza hace énfasis en los hábitos alimenticios. “El exceso de consumo de sal, alimentos basados en conservantes y el tabaquismo, aunque también juegan un papel los antecedentes familiares”, detalla.
En cuanto al cáncer de pulmón, la especialista señala que una de las principales causas de esta patología es el consumo de tabaco, tanto en personas fumadoras como en aquellas expuestas al humo de manera pasiva. También influye la exposición a agentes contaminantes atmosféricos y ocupacionales.
En el caso del cáncer de mama, intervienen otras variables, como la edad, la genética y las exposiciones hormonales. Sin embargo, Ariza resalta que también influyen hábitos modificables, como el consumo de alcohol, la obesidad y el sedentarismo.
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Cuando el tratamiento también es una barrera
El informe de la Cuenta de Alto Costo evidencia que, en los últimos años, persisten algunos desafíos en la atención de la población, teniendo en cuenta el tipo de cáncer y la etapa en la que se detecta. En la región, la situación no es la excepción.
En mayo de este año, en Vanguardia visibilizamos el caso de Luz Mila Zabala, una mujer de 50 años residente en el norte de Bucaramanga, que llevaba cinco meses ‘rogando’ a su EPS por la entrega de su medicamento: unas pastillas de consumo diario cuyo costo mensual puede alcanzar los $18 millones.
Como denunciaron en su momento desde la fundación SenosAMA, y como lo corroboró Zabala, esta es la situación que viven cientos de pacientes con cáncer en el departamento. En su momento, Zabala pudo recibir nuevamente su medicación para evitar que el cáncer siguiera expandiéndose por su cuerpo. Sin embargo, su caso refleja la situación de miles de personas en Santander.
Según el informe, aunque durante este periodo aumentó en Colombia la detección temprana de los cánceres de mama y estómago, así como del melanoma, todavía existen brechas frente a los estándares internacionales. Además, aún hay rezagos en la detección temprana de los cánceres de próstata, colon y recto.
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¿Cuáles factores de riesgo podrían prevenirse o modificarse?
Aunque en muchos casos influyen factores como la edad, la genética y los antecedentes familiares, Ariza señala que existen factores de riesgo modificables que pueden contribuir a disminuir la incidencia de estas enfermedades.
“Son los estilos de vida saludable, implica que las personas no consuman alcohol, no consumo de cigarrillo, mantener una vida activa sin sedentarismo, mantener una buena alimentación con ejercicio”, explica.
Además, recomienda mantener una rutina de cuidado, acudir regularmente a la EPS y acceder a exámenes de detección temprana. “Algunos factores pueden ser modificados y podemos prevenir algunas enfermedades”, subraya.

















