Las enfermedades en los cultivos pueden reducir el rendimiento, afectar la calidad y aumentar los costos de producción. BASF destaca la importancia del monitoreo y la prevención para proteger la rentabilidad del campo colombiano.

Publicado por: Redacción Economía
Cada alimento que llega a la mesa de los colombianos representa meses de trabajo, inversión y dedicación por parte de los productores. Sin embargo, detrás de una cosecha también existen amenazas que no siempre son visibles y que pueden convertirse en un golpe para las finanzas de una finca: las enfermedades que afectan los cultivos.
En el marco del Día Mundial de la Agricultura, este 9 de septiembre, la atención suele concentrarse en los costos visibles de producción, como fertilizantes, insumos y mano de obra. No obstante, los patógenos pueden generar otros gastos y pérdidas que van mucho más allá del tratamiento de una enfermedad, pues comprometen el rendimiento, la calidad, el tiempo de trabajo y las posibilidades de comercialización.
Desde BASF Soluciones para la Agricultura señalan que entender la verdadera economía de una explotación agrícola implica mirar más allá de las toneladas cosechadas. Cuando una enfermedad se instala en un cultivo, puede desencadenar una cadena de consecuencias que afecta la productividad y la rentabilidad del productor. Lea: ¿Cómo saber si una finca es realmente agroecológica?

Las pérdidas no siempre son visibles en cosechas en Colombia
Uno de los principales impactos de las enfermedades es la reducción del potencial productivo de las plantas. Una planta afectada puede perder vigor, limitar su desarrollo y producir menos. De acuerdo con la FAO, los impactos de plagas y enfermedades pueden representar pérdidas de hasta el 40 % de las cosechas globales cada año, equivalentes a más de 220.000 millones de dólares. Se recomienda: Ganadería regenerativa: la clave para combatir el hambre y restaurar el suelo
A esto se suma la pérdida de calidad comercial. Frutos manchados, deformados o que no cumplen con los estándares exigidos por los compradores pueden perder valor o incluso quedar fuera de determinados mercados. En Colombia, enfermedades como la broca del café, la gota de la papa y la Alternaria en vegetales pueden ocasionar afectaciones importantes sobre el rendimiento de los lotes.
El problema también puede traducirse en mayores costos de operación. Ante un brote, los agricultores deben intensificar las labores de monitoreo, inspección y control, lo que demanda más tiempo, mano de obra y recursos.

Más costos de producción y menos oportunidades de venta en cosechas
Las enfermedades también pueden generar productos descartados y afectar la comercialización de una cosecha. La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria señala que las plantas representan cerca del 80 % de los alimentos consumidos en el mundo, por lo que las pérdidas ocasionadas por problemas fitosanitarios tienen implicaciones que trascienden una sola explotación agrícola. Otras noticias: ¿Suelos vivos o normas en el papel?
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Además, una emergencia sanitaria puede incrementar los gastos de combustible y logística. Las aplicaciones adicionales, los desplazamientos de maquinaria y la clasificación manual de productos afectados representan recursos que no necesariamente estaban contemplados dentro del presupuesto inicial.
En consecuencia, el impacto económico no se limita al valor de la producción perdida. También incluye ingresos que dejan de percibirse, mayores gastos operativos y oportunidades comerciales que pueden desaparecer cuando un producto no cumple con las condiciones exigidas por el mercado.

La prevención como herramienta para proteger la rentabilidad en cultivos
Ante este escenario, el monitoreo permanente y la prevención adquieren un papel fundamental. Identificar oportunamente una enfermedad permite evaluar alternativas de manejo antes de que el problema avance y comprometa una parte significativa de la cosecha.
La prevención también requiere contar con información técnica y soluciones respaldadas por investigación científica, innovación y validación en condiciones reales de campo. Para los agricultores, disponer de herramientas y conocimiento especializado puede contribuir a tomar decisiones más oportunas y proteger el potencial productivo de los cultivos. Tenga en cuenta: Cacao y cadmio: el problema que comienza bajo tierra
“El monitoreo continuo y la asesoría técnica preventiva en campo continúan siendo la herramienta clave para mitigar pérdidas invisibles antes de que afecten la liquidez del agricultor. Actuar a tiempo permite tomar decisiones con mayor claridad, proteger el potencial de la cosecha y evitar que un problema manejable se convierta en una carga para toda la operación”, afirmó Teófilo Bustingorri, gerente de país de BASF Soluciones para la Agricultura Colombia.

El arroz, un ejemplo de la importancia del monitoreo
Uno de los ejemplos en Colombia es el manejo integral de enfermedades y plagas en los cultivos de arroz. El monitoreo permanente de los lotes, el uso de información técnica y la aplicación oportuna de prácticas agronómicas permiten reducir los riesgos sanitarios que pueden afectar tanto el rendimiento como la calidad de la cosecha. Le puede interesar: Los suelos de Santander están hablando: el reto de la regeneración agrícola
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La dimensión de este desafío también puede observarse en la extensión del cultivo. De acuerdo con cifras del DANE y Fedearroz, en 2025 Colombia alcanzó 563.969 hectáreas sembradas de arroz, lo que evidencia la importancia de proteger este cultivo frente a factores que puedan afectar su productividad.
Detectar una enfermedad a tiempo, realizar un seguimiento constante y tomar decisiones basadas en información técnica puede marcar la diferencia entre preservar una cosecha y enfrentar pérdidas difíciles de recuperar.

Desde BASF Soluciones para la Agricultura se promueve un enfoque preventivo orientado a proteger el rendimiento, la calidad comercial y la rentabilidad de las explotaciones agrícolas mediante soluciones respaldadas por investigación, desarrollo e innovación. Le sugiero leer: 7,1 millones de hectáreas en cultivos permanentes, transitorios y asociados
El desafío para el campo colombiano no consiste únicamente en producir más, sino también en proteger lo que se produce. Anticiparse a las amenazas fitosanitarias puede contribuir a reducir pérdidas, cuidar los recursos de los agricultores y fortalecer la sostenibilidad de una actividad fundamental para el abastecimiento de alimentos y la economía rural.














