Agro
Domingo 16 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Ganadería regenerativa: la clave para combatir el hambre y restaurar el suelo

El problema del hambre global no reside en cuánto producimos, sino en cómo lo hacemos. Frente a un modelo tradicional castigado por la erosión del suelo y el envejecimiento del campo, la ganadería regenerativa emerge como una solución sistémica.

Modelos de agricultura y ganadería regenerativa defienden que los primeros centímetros de suelo fértil son la principal herramienta natural para capturar carbono, retener agua y recuperar ecosistemas degradados.
Modelos de agricultura y ganadería regenerativa defienden que los primeros centímetros de suelo fértil son la principal herramienta natural para capturar carbono, retener agua y recuperar ecosistemas degradados.

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Publicado por: Jael Monroy Soto

El hambre en el mundo no es un problema de escasez de alimentos, sino de sistemas de producción que se agotan a sí mismos. Suelos erosionados, agua contaminada, biodiversidad en declive y comunidades rurales que envejecen sin relevo generacional: ese es el panorama que enfrenta buena parte de la ganadería convencional. Frente a ese escenario, los nuevos sistemas de hacer ganadería se vienen consolidando como una respuesta concreta, medible y replicable, capaz de aportar de manera simultánea a dos de los grandes objetivos globales de nuestro tiempo: el Hambre Cero y el enfoque de Una Sola Salud (One Health).

Modelos que producen restaurando

Los nuevos sistemas integrados de hacer ganadería no se limitan a producir más. Su propuesta de fondo es sistémica: restaurar los suelos, hacer más rentable la actividad agropecuaria, mejorar la calidad de vida en el campo y cuidar la biodiversidad, todo al mismo tiempo. Mediante prácticas como el pastoreo racional, la integración de árboles y pasturas, y el manejo cuidadoso del agua y los nutrientes del suelo, este modelo demuestra que producir alimentos y regenerar los ecosistemas no son objetivos opuestos, sino complementarios.

La ganadería regenerativa plantea una transformación en la forma de producir alimentos: restaurar los suelos, mejorar la rentabilidad de las fincas y proteger los ecosistemas mientras se fortalece la seguridad alimentaria.

En Colombia y Latinoamérica, cada día son más los ganaderos que se integran a este movimiento, impulsando proyectos que ayudan a los productores a tomar decisiones basadas en datos reales de sus predios. Esa combinación de técnica, acompañamiento y medición es lo que permite escalar el modelo más allá de fincas pioneras y llevarlo a la producción ganadera de un país entero.

Mucho ganado que requiere comercializarse en subastas o ser sacrificado en mataderos no ha podido movilizarse por las fallas en Sinigán. //Foto: El Universal (Archivo).
Mucho ganado que requiere comercializarse en subastas o ser sacrificado en mataderos no ha podido movilizarse por las fallas en Sinigán. //Foto: El Universal (Archivo).

El aporte directo al Hambre Cero

El Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero no se logra únicamente aumentando volúmenes de producción; requiere sistemas alimentarios resilientes, suelos fértiles a largo plazo y productores rurales con ingresos dignos que puedan sostener la actividad en el tiempo. El modelo sistémico de gestión que integra de manera intencional y coordinada el manejo de animales, suelos, especies vegetales, agua, biodiversidad y factores socioeconómicos con el objetivo de restaurar, mejorar y potenciar la capacidad funcional de los ecosistemas productivos, al mismo tiempo que genera alimentos limpios y viabilidad económica, más conocido como Ganadería Regenerativa, contribuye en varios frentes:

  • Suelos más productivos y resilientes: al restaurar la materia orgánica y la capacidad de retención de agua del suelo, las fincas se vuelven menos vulnerables a sequías y eventos climáticos extremos, protegiendo la producción de alimentos en el largo plazo.
  • Rentabilidad para el productor: la ganadería regenerativa impacta directamente el bolsillo del productor. Al transformar el manejo de las praderas, los nuevos sistemas de pastoreo permiten pasar de manejar menos de una unidad animal por hectárea a superar las tres, aumentando los ingresos por área sin necesidad de ampliar la superficie ni el gasto en insumos.

La ganadería, en general, es un negocio de altos costos fijos: el valor del uso del suelo, la mano de obra, el costo de oportunidad del capital invertido en ganado, equipos e infraestructura pesan sobre el productor sin importar cuántos animales tenga. Por ello, cuando las prácticas regenerativas incrementan la producción de forraje en las praderas, ese mismo costo fijo se reparte entre una mayor cantidad de cabezas productivas. El resultado es directo: el costo por animal disminuye drásticamente, mientras los ingresos totales entran en una curva ascendente, lo cual explica por qué cada vez más ganaderos están haciendo el cambio.

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  • Integración (relevo) generacional: al hacer el campo más atractivo y rentable para los jóvenes, se asegura la continuidad de la producción de alimentos hacia el futuro, un factor tantas veces olvidado en las estrategias de seguridad alimentaria.

El vínculo con una sola salud

El enfoque de Una Sola Salud parte de una idea central: la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas están interconectadas y no pueden gestionarse por separado. El modelo sistémico de ganadería regenerativa encarna este principio de manera muy directa:

  • Suelos sanos, alimentos sanos: un suelo biológicamente activo produce pasturas más nutritivas, lo que se traduce en animales más sanos y, en consecuencia, en alimentos de mejor calidad nutricional para las personas.
  • Menor dependencia de insumos químicos: al fortalecer los ciclos naturales del suelo y el pastoreo, se reduce la necesidad de fertilizantes sintéticos y de un uso excesivo de antibióticos, disminuyendo riesgos tanto ambientales como de resistencia antimicrobiana.
  • Biodiversidad como aliada: el nuevo modelo de ganadería favorece la presencia de polinizadores, aves y microorganismos del suelo, elementos clave para la salud de los ecosistemas que, a su vez, sostienen la producción agropecuaria y la salud pública.
  • Agua limpia para las comunidades: la protección de nacimientos de agua y la mejora en la infiltración del suelo repercuten directamente en la disponibilidad de agua segura para las comunidades rurales.
El problema del hambre global no reside en cuánto producimos, sino en cómo lo hacemos. Frente a un modelo tradicional castigado por la erosión del suelo y el envejecimiento del campo, la ganadería regenerativa emerge como una solución sistémica.
El problema del hambre global no reside en cuánto producimos, sino en cómo lo hacemos. Frente a un modelo tradicional castigado por la erosión del suelo y el envejecimiento del campo, la ganadería regenerativa emerge como una solución sistémica.

Una comunidad que impulsa el cambio

Ningún cambio de esta magnitud ocurre de manera aislada ni depende solo de la voluntad individual de un productor. Transitar hacia los nuevos modelos de ganadería exige nuevas competencias: observación y lectura del suelo, planificación del pastoreo, manejo del agua, análisis de indicadores, que no siempre forman parte de la formación tradicional del sector. Por eso, capacitarnos como productores y capacitar a nuestros colaboradores y trabajadores de finca no es un gasto adicional, sino una de las inversiones más rentables que puede hacer una empresa ganadera; es lo que garantiza que las prácticas se implementen bien, se sostengan en el tiempo y realmente generen los resultados esperados. Se requiere, además, una comunidad de productores, técnicos, académicos e instituciones dispuestos a compartir conocimiento y experiencias, porque la difusión colectiva del saber, entre pares, entre generaciones y entre roles dentro de una misma finca, es lo que acelera la adopción de estas prácticas y multiplica su impacto.

La ganadería regenerativa gana espacio como un modelo que integra producción de alimentos, recuperación de los suelos, manejo responsable del agua y protección de la biodiversidad, con impactos también en la rentabilidad de los productores.

Capacitación sobre manejo del agua en el suelo, integración de sistemas silvopastoriles, análisis de riesgo climático o integración generacional en empresas agropecuarias muestran que la transformación del sector ganadero es, ante todo, un esfuerzo colaborativo.

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Conclusión

En un mundo que busca alcanzar el Hambre Cero sin sacrificar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, los nuevos modelos no son alternativas marginales: son herramientas concretas y escalables con las que cuenta hoy el sector agropecuario; la ganadería y la agricultura regenerativa, sin duda alguna, son los sistemas que nos permitirán construir un futuro alimentario verdaderamente sostenible y saludable para la humanidad.

Publicado por: Jael Monroy Soto

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