Un análisis del Hospital Infantil Universitario de San José explica las brechas en la atención y propone seis preguntas para ayudar a las pacientes a comprender su diagnóstico y las opciones de tratamiento.

Hay consultorios donde el silencio pesa más que cualquier palabra. Una mujer recibe un sobre, lee un resultado que no alcanza a descifrar y, de pronto, el mundo se reduce a un papel con términos desconocidos.
Lo que ocurre después de ese instante, y no solo lo que sucedió antes, decide buena parte de su camino.
Los números ayudan a dimensionar esa escena. En Colombia, de cada 100 casos nuevos de cáncer de mama invasivo, apenas 49 se identifican cuando el tumor todavía permanece en el seno.
Además, desde la primera sospecha hasta la confirmación de la enfermedad transcurren, en promedio, 38 días. La preocupación de la paciente deja de ser cuánto tardó el diagnóstico y pasa a ser qué debe hacer a continuación.
Frente a ese panorama, el área de Cirugía Oncológica del Hospital Infantil Universitario de San José lanzó una advertencia sencilla. Conocer el resultado de la biopsia no basta para decidir qué sigue.
La doctora Tatiana Fandiño Reyes, especialista de esa área, explica que “el cáncer de mama no es una entidad única” y que dos pacientes pueden necesitar tratamientos muy distintos según las características del tumor, su extensión y otros factores personales. Además: ¿Por qué dos personas con el mismo cáncer reciben tratamientos diferentes?

Brechas que pesan antes de llegar al consultorio
El balance de la Cuenta de Alto Costo (CAC), publicado el 19 de octubre, señala que el 49,15 % de los casos nuevos invasivos se detectó en etapa localizada, por debajo de la meta nacional del 60 % trazada por el Ministerio de Salud.
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Eso no significa que las demás pacientes tengan metástasis. Tampoco implica que los 38 días correspondan al tiempo de espera para comenzar el tratamiento, pues se trata del lapso entre la sospecha y la confirmación mediante el estudio de una muestra de tejido. El estándar nacional recomendado es de 30 días.
La diferencia también depende del lugar y del tipo de afiliación. En el régimen subsidiado, confirmar el diagnóstico toma cerca de quince días más que en el contributivo.
Casanare registró un promedio de 75 días y San Andrés, de 67. El Instituto Nacional de Salud (INS) coincide en que las usuarias del régimen subsidiado enfrentan mayores demoras para acceder a mastología, obtener la autorización de pruebas moleculares e iniciar quimioterapia o cirugía.
Además, la oferta especializada se concentra en Bogotá y la región Central, mientras que en el Caribe, el Pacífico y la Orinoquía las barreras de transporte y la menor presencia de unidades funcionales retrasan la atención. Lea también: Del diagnóstico a la recuperación: Camila Pieschacón comparte su lucha contra el cáncer de mama en TikTok

La CAC contabiliza, con corte a agosto de 2026, 140.923 mujeres diagnosticadas en el país, de las cuales 13.262 corresponden a casos nuevos del último periodo, con una edad media de 58 años.
A abril de 2025, se habían reportado 125.446 casos invasivos. La enfermedad es la neoplasia más frecuente entre las colombianas y su mortalidad se estima en 17,2 decesos por cada 100.000 habitantes.
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Para el Instituto Nacional de Cancerología (INC), los tumores con receptores hormonales positivos predominan en mujeres mayores, mientras que los subtipos más agresivos, como el triple negativo y el HER2 positivo, tienen mayor presencia entre las jóvenes. En América Latina y el Caribe, cerca del 31 % de los diagnósticos y el 21 % de las muertes ocurren en menores de 50 años.
El INC insiste en fortalecer la mamografía de tamizaje cada dos años en mujeres de 50 a 69 años. También persisten retrasos que superan la ventana recomendada de 60 días entre la biopsia y la primera conducta terapéutica, ya sea cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Esa espera incrementa el porcentaje de pacientes que comienzan el tratamiento en los estados III y IV, lo que compromete el pronóstico y eleva los costos del sistema. Además: No todos los cánceres de mama son iguales

Seis preguntas que ordenan la primera consulta
Con ese contexto, Fandiño Reyes sostiene que llegar a la cita con interrogantes concretos cambia la conversación. La primera gira en torno al tipo de cáncer.
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La paciente puede solicitar que se le explique el resultado de la biopsia, pues los receptores hormonales y la proteína HER2 permiten saber qué medicamentos podrían funcionar. No necesita memorizar las siglas, pero sí entender cómo influyen en su caso.
La segunda busca precisar qué tan extendida está la enfermedad, es decir, cuál es el tamaño del tumor y si hay compromiso de los ganglios u otros órganos. El médico puede indicar qué falta para establecer la etapa y qué significa esta para su atención.
La tercera aborda si se requieren más exámenes, porque no todas las mujeres necesitan una resonancia, una tomografía o pruebas genéticas. La decisión depende de los hallazgos y los antecedentes, y vale la pena preguntar para qué sirve cada estudio, dónde se realiza y cuándo estarán disponibles los resultados. Además: Me dijeron que tengo cáncer, ¿qué hago ahora?

La cuarta indaga por qué se recomienda determinado tratamiento. La cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y los medicamentos hormonales cumplen funciones distintas, y algunas pruebas ayudan a establecer si la quimioterapia ofrecerá beneficios en ciertos tumores. Conviene conocer las alternativas y quiénes integran el equipo que toma las decisiones.
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La quinta se refiere a los cambios en la vida cotidiana. Quien desee tener hijos debe hablarlo antes de iniciar el tratamiento, y una guía de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, publicada en 2025, recomienda informar a las pacientes sobre los posibles efectos en su fertilidad y las opciones para preservar la posibilidad de un embarazo.
La sexta tiene que ver con los tiempos. No existe un plazo único para todas, porque la urgencia depende del tipo de enfermedad y de la evaluación médica. Resulta clave dejar claras las fechas de los exámenes y las citas, y saber a quién acudir si surgen dificultades con las autorizaciones. Lea también: ¿Una vacuna contra el cáncer? La ciencia avanza hacia tratamientos personalizados

Una primera cita con más respuestas que dudas
Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, la elección del tratamiento depende de qué tan avanzada esté la enfermedad, de las características del tumor y de las condiciones de cada paciente. Por eso, entender los resultados disponibles y lo que aún falta por conocer es indispensable antes de tomar decisiones.
La especialista recomienda asistir acompañada por alguien de confianza, llevar la biopsia, las imágenes y los demás estudios, y preparar las inquietudes por escrito. “Esta primera visita es el momento idóneo para abordar implicaciones en la vida de la paciente”, afirma Fandiño Reyes.
Aunque no siempre será posible definirlo todo en el primer encuentro, la mujer debería salir sabiendo cuáles son los pasos siguientes, cuándo tendrá una nueva valoración y quién coordinará su atención.
También merece sentirse con la confianza de pedir explicaciones adicionales si algo no quedó claro. Contar con una ruta médica definida es, en últimas, lo que le permite participar en las decisiones sobre su propia salud.

















