Salud
Miércoles 16 de octubre de 2024 - 10:30 AM

El servicio de laboratorio también debe tener una atención integral

En Bucaramanga, Guane se ha convertido en mucho más que un laboratorio clínico. Bajo la dirección de Diana Milena Vega, este espacio ofrece una combinación única de servicios médicos y bienestar integral, donde la salud física, emocional y espiritual son prioridad para cada paciente.

Fachada de Guane, el laboratorio clínico en Bucaramanga donde la salud integral y el bienestar emocional se unen para cuidar a cada paciente. Un espacio acogedor que refleja el compromiso de su fundadora, Diana Milena Vega, con la atención humana y personalizada. Foto: suministrada/VANGUARDIA.
Fachada de Guane, el laboratorio clínico en Bucaramanga donde la salud integral y el bienestar emocional se unen para cuidar a cada paciente. Un espacio acogedor que refleja el compromiso de su fundadora, Diana Milena Vega, con la atención humana y personalizada. Foto: suministrada/VANGUARDIA.

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Publicado por: Karoll Zarate Pedraza

En el bullicio diario de Bucaramanga, un laboratorio clínico ofrece mucho más que análisis y diagnósticos. Guane, liderado por la bacterióloga Diana Milena Vega, se ha convertido en un oasis de bienestar integral, donde la salud física y emocional de cada paciente es prioridad. Pero para entender la historia de Guane, hay que adentrarse en la vida y el viaje emocional de su fundadora.

Diana Milena Vega, nacida y criada en Bucaramanga, siempre supo que la medicina y la ciencia serían parte de su vida. Desde joven, se sintió atraída por el mundo clínico, lo que la llevó a estudiar bacteriología en la Universidad Industrial de Santander (UIS). Su carrera comenzó de manera inusual cuando, en 2013, el municipio de Zapatoca la contactó en un momento de urgencia: la bacterióloga local había fallecido y necesitaban con urgencia a alguien que pudiera ocuparse del laboratorio clínico de la zona.

“Recibí la llamada de Zapatoca y, aunque fue inesperado, sentí que era una oportunidad que no podía dejar pasar. Llegar a un lugar donde los servicios de salud eran tan vitales me dio una perspectiva diferente de mi profesión”, recuerda Diana. Así nació el “Laboratorio Clínico Médico Guane”, una sociedad que fundó junto a una colega, con el objetivo de proporcionar exámenes médicos esenciales a la comunidad. Desde el inicio, supo que quería un enfoque cercano y humano en la atención al paciente, pero los desafíos de iniciar un emprendimiento en una pequeña comunidad no tardaron en aparecer.

Los primeros pasos y los desafíos del emprendimiento

Durante los primeros años en Zapatoca, Diana y su colega construyeron un negocio que no solo proporcionaba exámenes clínicos, sino que también educaba a la comunidad sobre la importancia de la salud preventiva. “Queríamos que la gente entendiera que su salud estaba en sus manos, que un examen clínico no es solo un papel con números, sino una oportunidad de cuidar su bienestar”, comenta. Esta relación con sus pacientes pronto la llevó a darse cuenta de lo importante que era brindar un servicio más allá del diagnóstico.

Sin embargo, como en toda sociedad, los caminos de Diana y su colega tomaron direcciones diferentes en 2018. Fue entonces cuando decidió continuar con Guane por su cuenta, consolidando su visión de un laboratorio clínico que se centrara no solo en la calidad técnica de los resultados, sino en la calidez del servicio.

“Siempre he creído que la salud va más allá de los análisis. Las personas que llegan a un laboratorio clínico ya están enfrentando algún malestar, ya están preocupadas por su salud. Mi objetivo siempre ha sido que cada paciente que entra por la puerta se sienta bien atendido y comprendido”, explica Diana con una mezcla de pasión y serenidad.

El renacer tras la pérdida y la pandemia

Sin embargo, justo cuando Guane empezaba a consolidarse, la pandemia del COVID-19 trajo consigo desafíos y oportunidades inesperadas. Por un lado, la demanda de servicios de diagnóstico creció de forma exponencial, pero, por otro, la crisis sanitaria también generó un agotamiento físico y emocional en todo el equipo. “La pandemia nos golpeó fuerte. A nivel personal y profesional, fue un momento de mucha incertidumbre y desgaste”, confiesa Diana.

Un recordatorio de la resiliencia de Guane ante los desafíos que trajo la pandemia. Este laboratorio clínico en Bucaramanga sigue comprometido con la salud integral de la comunidad, aprendiendo de la experiencia para ofrecer un servicio más humano y cercano. Foto: tomada de internet Pexels/VANGUARDIA.
Un recordatorio de la resiliencia de Guane ante los desafíos que trajo la pandemia. Este laboratorio clínico en Bucaramanga sigue comprometido con la salud integral de la comunidad, aprendiendo de la experiencia para ofrecer un servicio más humano y cercano. Foto: tomada de internet Pexels/VANGUARDIA.

Pero el golpe más duro llegó en 2022, cuando su madre falleció. “Perder a mi mamá fue el momento más difícil de mi vida. A partir de ahí, mi perspectiva de todo cambió. Mi madre siempre había sido mi mayor apoyo y su ausencia me hizo replantear muchas cosas, entre ellas, mi vida profesional”, cuenta Diana con una mirada profunda y emotiva. Esta pérdida personal la llevó a tomar una pausa en su emprendimiento y regresar a Bucaramanga, donde decidió que debía estar cerca de su padre.

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Durante este tiempo de duelo, Diana reflexionó sobre el propósito de su vida y su carrera. “Me di cuenta de que quería algo más que un simple negocio. Quería que mi trabajo tuviera un impacto real en la vida de las personas. No quería limitarme a ofrecer resultados clínicos, sino acompañar a mis pacientes en un proceso de bienestar integral”, explica con convicción.

Una nueva visión de salud: el bienestar integral

En 2024, con un espíritu renovado y una visión clara, Diana decidió revivir Guane, pero esta vez con un enfoque completamente diferente. “Me di cuenta de que la salud es mucho más que lo físico. El bienestar emocional y espiritual también son esenciales para que una persona se sienta realmente bien. Así nació la idea de Guane como un espacio de bienestar integral”, comenta Diana con entusiasmo.

Atención personalizada en Guane: un momento en el que la salud se prioriza. Cada muestra de sangre tomada representa el compromiso del laboratorio con el bienestar integral de sus pacientes. Foto: suministrada/VANGUARDIA.
Atención personalizada en Guane: un momento en el que la salud se prioriza. Cada muestra de sangre tomada representa el compromiso del laboratorio con el bienestar integral de sus pacientes. Foto: suministrada/VANGUARDIA.

Este nuevo enfoque incluye una amplia gama de servicios que van desde los tradicionales exámenes clínicos de azúcar, colesterol y triglicéridos, hasta una red de profesionales que colaboran para ofrecer tratamientos complementarios. En Guane, los pacientes no solo pueden acceder a medicina vascular y fisioterapia, sino también a yoga, medicina general y asesorías en bienestar emocional. “La idea es que los pacientes encuentren en un solo lugar todo lo que necesitan para sentirse bien en todos los aspectos de su vida”, afirma Diana.

Una atención cálida y personalizada

Una de las características más destacadas de Guane es el trato humano y cercano que cada paciente recibe. Diana ha hecho de esto un pilar fundamental de su negocio. “Cuando un paciente entra a mi laboratorio, quiero que se sienta como en casa. No es solo un número, es una persona con una historia y preocupaciones. Mi equipo y yo nos tomamos el tiempo para escuchar, para entender qué les preocupa y cómo podemos ayudarles”, expresa con una sonrisa cálida.

Este enfoque ha sido clave en la recuperación emocional de Diana, quien ve en cada paciente una oportunidad de brindar consuelo y bienestar. “He aprendido que el trato humano es lo más importante en la medicina. Mi madre siempre decía que una palabra amable puede ser el mejor medicamento, y eso es algo que aplico en mi trabajo todos los días”, comparte emocionada.

Una historia de resiliencia y esperanza

La historia de Diana Milena Vega y el renacer de Guane es un ejemplo de cómo, tras las adversidades más grandes, puede surgir una nueva oportunidad de crecimiento y transformación. “He pasado por momentos difíciles, pero cada uno de esos momentos me ha dado una nueva perspectiva y me ha permitido seguir adelante con más fuerza”, concluye.

Hoy, Guane se ha consolidado como un espacio de bienestar integral en Bucaramanga, donde la salud física, emocional y espiritual son atendidas con dedicación y calidez. Para Diana, su trabajo no es solo un negocio, sino una misión: mejorar la vida de las personas a través de un enfoque humano y compasivo.

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Su historia es, en definitiva, una lección de resiliencia y un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una oportunidad de renacer. Con su renovado compromiso, Diana sigue escribiendo nuevas páginas en la historia de Guane, un laboratorio clínico que, más allá de los números, pone el bienestar integral de las personas en el centro de su misión.

Invitamos a todos a seguir las redes sociales de Guane en Instagram: @guane.lab y a visitar el laboratorio ubicado en Piedecuesta, en el barrio San Telmo 2, calle 3 a N manzana, casa 6 local 1. Diana menciona: “Nuestro horario de atención es de lunes a viernes de 7 de la mañana a 5 de la tarde, y los sábados desde las 7 de la mañana hasta el mediodía. Estamos atentos para poder servirles y orientarles en lo que necesiten. Agradecemos nuevamente el espacio para los pequeños emprendedores que tenemos todas las ganas de salir adelante; trabajando en conjunto, pues así es más divertido. Un abrazo para todos.”

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Publicado por: Karoll Zarate Pedraza

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