La incursión de la comida mexicana, ha cautivado el paladar de los bumangueses, haciendo que cada vez más personas se interesen por vivir esta experiencia, no solo culinaria, si no también cultural.

Publicado por: Redacción Tendencias
En los últimos años, Bucaramanga ha sido testigo de un fenómeno gastronómico que ha capturado la atención de residentes y visitantes: el boom de la comida mexicana. Este auge no solo ha traído una variedad de sabores y platos tradicionales del centro del continente, sino que también ha generado un espacio de encuentro cultural que refleja la riqueza de la cocina mexicana.
La combinación de ingredientes criollos y técnicas culinarias tradicionales del extranjero con sus distintivas presentaciones han hecho que la comida mexicana sea un éxito en esta ciudad.
¿A qué se debe la acogida?
Según Rodrigo Cortés Cano, chef mexicano residente en Bucaramanga, el éxito de la comida mexicana en la ciudad puede atribuirse a varias razones. En primer lugar, la diversidad gastronómica es una tendencia en crecimiento. Los bumangueses están cada vez más abiertos a experimentar nuevos sabores y culturas culinarias.
Esto se debe, en parte, a un mayor acceso a la información sobre la cocina internacional y a la influencia de las redes sociales, que permiten a los restaurantes compartir su oferta y atraer a un público más amplio, pero también lo es la llegada de extranjeros a tierras santandereanas.
Además, la comida mexicana se caracteriza por ser accesible y familiar, además de que, como el menciona, muchos de los platos son similares a los realizados por la cocina colombiana. Recetas como los tacos, enchiladas y quesadillas, tienen un enfoque práctico y pueden adaptarse fácilmente a diferentes paladares de la zona. La versatilidad de estos platillos permite que se ajusten a los gustos locales, lo que facilita su aceptación. Lea también: Mhoni Vidente predice la posible partida de un ícono del espectáculo
Los eventos culturales, como las noches de mariachi y las festividades relacionadas con la cultura mexicana, han ayudado a fomentar una conexión emocional entre los comensales y la cocina, asimismo, el hecho de que muchos de los restaurantes mexicanos sean dirigidos por personas de origen mexicano, como Rodrigo.

¿Jugos o aguas frescas?
Una de las características que han capturado la atención de los comensales es la oferta de aguas frescas, bebidas tradicionales mexicanas que complementan perfectamente los platillos. Las aguas frescas, elaboradas a base de frutas naturales, agua y un toque de azúcar, son ideales para mitigar el picante y refrescar el paladar. Entre las más populares se encuentran el agua de jamaica, de horchata y de tamarindo.
“Su diferencia entre un jugo y un agua fresca, básicamente radica en que nosotros le llamamos jugos a lo que acá serían los zumos que es 100% el jugo natural de la fruta, mientras que las aguas frescas tienen mayor contenido de agua mezclada con la pulpa del sabor, entonces la diferencia es la cantidad de agua y azúcar”, explicó el chef. Le puede interesar: Las 10 carreras mejor pagadas en Colombia: ¿Cuáles son?
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El auge de estas bebidas ha llevado a muchos restaurantes a incluirlas en su menú, convirtiéndolas en un acompañamiento perfecto en cada menú. Además, la presentación colorida de estas bebidas hace que sean un atractivo visual.
Cinco tips para los mejores tacos de birria

Tal como lo explica Rodrigo, los tacos de birria son los más apetecidos en la capital santandereana. Este platillo tradicional mexicano que destaca por su carne de res cocinada a fuego lento en una mezcla de especias y chiles, lo que les confiere un sabor profundo y jugoso. Su característica especial es el caldo que los acompaña, permitiendo que los tacos se mojen y absorban aún más sabor, haciendo de estos un manjar para probar en cualquier momento.
- Tener una buena tortilla: una tortilla que no se parta al remojarla ni colocarle la proteína para que te resista desde la primera hasta la última mordida.
- Elige la Carne Adecuada: Utiliza cortes de carne con buena cantidad de grasa, como el brisket o la espaldilla, para asegurar que queden jugosos y tiernos. La grasa se derrite durante la cocción, añadiendo sabor.
- Marinado de Chiles: remojar bien los chiles guajillos y anchos antes de licuarlos es el secreto. Esto ayuda a extraer sus sabores y hace que la salsa sea más suave y sabrosa.
- Cocción Lenta: la carne se cocina a fuego lento por varias horas. Esto permite que los sabores se desarrollen y la carne se vuelva extremadamente tierna. Si es posible, se realiza en una olla de cocción lenta.
- Prepara bien pensado: es fundamental colar el caldo de cocción y servirlo como consomé. Se puede añadir cebolla picada, cilantro y limón para realzar el sabor que sea mucho más gustoso.














