Tener un derecho reconocido por la ley no garantiza, por sí solo, que un paciente pueda ejercerlo de manera oportuna. Las barreras de acceso, la fragmentación de la atención y una regulación que enfrenta nuevos desafíos tecnológicos ponen sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿qué tan cerca está el sistema de convertir la cobertura en atención efectiva?

Publicado por: Suministrado
El país reconoce la salud como un derecho fundamental y cuenta con una de las tasas de afiliación más altas de la región. Sin embargo, entre el reconocimiento legal y el acceso efectivo todavía existe una brecha que puede traducirse en esperas, interrupciones de tratamientos y, en algunos casos, la necesidad de acudir a un juez para obtener una atención ya ordenada.
“El principal desafío es convertir la cobertura en acceso real”, plantea Álvaro Calero, cofundador y Chief Legal Officer de NexaSalud. La Ley Estatutaria 1751 de 2015 establece el derecho al acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad. El reto, señala, está en que ese derecho pueda materializarse sin que el paciente tenga que superar barreras adicionales.
Cuando acceder a la salud termina en los tribunales
Uno de los indicadores que permiten observar esta situación son las tutelas en salud. De acuerdo con la información recopilada para este análisis, en 2024 se presentaron 265.173 y en 2025 la cifra habría ascendido a cerca de 312.500. Entre las principales solicitudes aparecen procedimientos médicos oportunos, entrega de medicamentos e insumos, tratamientos integrales y asignación de citas.
Para Calero, estas cifras muestran que el problema no es exclusivamente jurídico. También está relacionado con la forma fragmentada en que funciona la atención. Cuando la información clínica está dispersa entre diferentes instituciones, una consulta puede no tener continuidad con la siguiente y el paciente puede terminar asumiendo parte de la tarea de conectar su propia historia de salud.
El indicador de éxito no debería ser la ‘cobertura’, sino el ‘acceso real y efectivo dentro de la cobertura”: Álvaro Calero, CoFounder & CLO de NexaSalud.
Una regulación que enfrenta el ritmo de la tecnología
A este escenario se suma un desafío más reciente: la velocidad de la transformación tecnológica. La telemedicina, la interoperabilidad de la historia clínica y la inteligencia artificial están modificando la manera de prestar y acompañar los servicios de salud, mientras la regulación busca adaptarse a estos cambios.
“La tecnología es parte de la respuesta, pero como herramienta, no como sustituto del criterio médico”, explica Calero. En su concepto, se requieren reglas claras sobre el uso de inteligencia artificial en salud, responsabilidad, manejo de información clínica e interoperabilidad, de manera que la innovación avance sin comprometer la seguridad del paciente.
El objetivo, sostiene, no debería ser únicamente ampliar la cobertura, sino garantizar que esta se convierta en acceso efectivo. Esto implica fortalecer los mecanismos de reclamación, establecer reglas más estables para los servicios digitales y facilitar que la información acompañe al paciente durante las diferentes etapas de su atención.
“La salud debería comenzar en la prevención, continuar en una atención oportuna y culminar en resultados positivos para el paciente. No debería comenzar con una tutela”, concluye Álvaro Calero, cofundador y Chief Legal Officer de NexaSalud.
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