“Pequeños sueños, grandes milagros” es una iniciativa de humanización dirigida a niños y adolescentes con estancias hospitalarias prolongadas, que incorpora sus intereses y aspiraciones como parte de su proceso de atención.

Publicado por: Nuevos Proyectos
Pasar semanas o meses en un hospital puede significar para un niño dejar en pausa actividades tan cotidianas como ir al colegio, compartir con su familia o salir de paseo. En medio de tratamientos complejos, recuperar por unas horas esos espacios puede marcar una diferencia.
Así nació “Pequeños sueños, grandes milagros”,una estrategia de humanización liderada desde el Aula Hospitalaria del HIC, que escucha los deseos de pacientes con estancias prolongadas y busca hacerlos realidad cuando sus condiciones de salud lo permiten.
Elvia fue una de las primeras pacientes en ver hecho realidad uno de sus sueños. Proveniente de La Guajira y hospitalizada por una cardiopatía congénita compleja, después de más de un mes pudo salir junto a su papá a recorrer Bucaramanga, con autorización y acompañamiento de su equipo médico.
Durante la jornada, Elvia recorrió algunos lugares emblemáticos de Bucaramanga, entre ellos el Monumento del Leopardo y la escultura “Mujer de pie”, conocida popularmente como “La Gorda” del maestro Fernando Botero, ubicada en el parque San Pío. También visitó la emisora de la Policía Nacional. Para ella y su padre, fue una oportunidad de conocer la ciudad, compartir juntos y disfrutar de unas horas diferentes a la rutina hospitalaria.
La iniciativa también permitió que una paciente pediátrica cumpliera uno de sus sueños: conocer el mundo del modelaje y descubrir todo lo que ocurre detrás de una pasarela, junto a Ankara Models.
Detrás de cada solicitud hay una historia distinta. Por eso, el equipo del Aula Hospitalaria trabaja de la mano con las áreas asistenciales para identificar qué puede hacerse y cómo llevarlo a cabo sin comprometer la atención del paciente.

Más allá de salir del hospital
Para la doctora Carolina Gómez Galvis, pediatra del HIC Instituto Cardiovascular, recuperar actividades propias de la infancia durante una hospitalización prolongada puede tener un efecto positivo en el bienestar del paciente.
“Para un niño que lleva mucho tiempo en el hospital, poder hacer algo que disfruta significa recuperar por un momento espacios propios de su edad. Estas experiencias le permiten relacionarse con su familia desde un lugar diferente al de la enfermedad y conservar actividades que hacen parte de su vida”.
Desde la psicología, Yeibys Becerra, líder del Aula Hospitalaria, destaca otro aspecto: la posibilidad de que los pacientes tengan voz sobre aquello que quieren vivir.
“Durante una hospitalización, la vida de un niño gira alrededor de su tratamiento. Poder decir qué quiere hacer y que ese deseo se haga realidad le devuelve la posibilidad de elegir sobre algo que es importante para él. Es una manera de fortalecer su autonomía y ayudarlo a expresar lo que siente frente a una situación que no eligió”, señaló la psicóloga.

“Pequeños sueños, grandes milagros”se suma a las acciones de humanización que el HIC desarrolla para acompañar a sus pacientes durante su permanencia en la institución, como actividades al aire libre, espacios para tomar el sol y salidas dentro de sus instalaciones. Cada actividad cuenta con la valoración previa del equipo médico y se realiza bajo las medidas de seguridad correspondientes.
La estrategia parte de una idea sencilla: la atención también debe tener en cuenta la vida del paciente más allá de su diagnóstico. Sus gustos, sus vínculos, sus intereses y aquello que le genera ilusión también forman parte de su bienestar.
















