Los familiares aseguran que la víctima se dirigió hacia un sector que no frecuentaba y donde, al parecer, tenía previsto reunirse con alguien.

Publicado por: Redacción Judicial
Lo que parecía ser un encuentro más terminó convertido en una escena de terror. Eran aproximadamente las 8:30 de la noche del pasado lunes 3 de agosto cuando varias detonaciones rompieron la tranquilidad del sector Caribe Campestre, en el barrio Caribe Verde, al suroccidente de Barranquilla.
Segundos antes, una mujer había llegado como pasajera en una motocicleta hasta las afueras del conjunto residencial Elegant. Tras descender del vehículo, comenzó a intercambiar palabras con el conductor. La conversación, según testigos, rápidamente se transformó en una discusión.
En medio del altercado, el hombre desenfundó un arma de fuego. Al percatarse de lo que ocurría, la mujer emprendió la huida mientras pedía auxilio a los habitantes del sector. Sin embargo, el agresor la persiguió y, pocos metros después, le disparó en repetidas ocasiones.
La víctima cayó gravemente herida sobre la vía pública tras recibir varios impactos de bala en la cabeza y los brazos. Murió en el lugar antes de que pudiera recibir atención médica. El responsable, por su parte, abordó nuevamente la motocicleta y escapó con rumbo desconocido. Le recomiendo leer: Hallan depósito con más de 1.000 municiones de las Acs en Santander
Horas después, las autoridades confirmaron que la mujer asesinada era Orlimar Pimentel Quevedo, una ciudadana venezolana de 26 años, madre de tres hijos, quien desde hacía cinco años residía en Barranquilla y trabajaba en un almacén de artículos para fiestas infantiles, ubicado en el Centro de la ciudad.
Con el paso de las horas comenzaron a conocerse detalles de sus últimos momentos con vida. Su familia relató que aquella tarde Orlimar salió sola de su vivienda, ubicada en el barrio Barlovento, sector La Isla, cerca de la Vía 40, conduciendo su motocicleta eléctrica.
Su madre le preguntó hacia dónde se dirigía. La joven únicamente respondió: “Ya regreso, mami”. Nadie imaginó que esas serían las últimas palabras que escucharía de ella.
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Los familiares aseguran que la víctima se dirigió hacia Caribe Verde, un sector que no frecuentaba y donde, al parecer, tenía previsto reunirse con alguien. Hasta ahora desconocen quién la citó o qué hacía en ese lugar.
Otro de los interrogantes que rodea el caso es el paradero de la motocicleta eléctrica y del teléfono celular de Orlimar, ya que ninguno de los dos fue encontrado en la escena del crimen.
Su padre, Orlando Pimentel, afirmó que su hija no tenía enemigos ni había manifestado haber recibido amenazas.
“Ella no tenía problemas, trabajaba honradamente. Se los robaron”, expresó.
Mientras la familia exige que el crimen no quede en la impunidad, las autoridades avanzan en la recolección de pruebas, el análisis de cámaras de seguridad y la búsqueda del hombre que huyó tras dispararle. La investigación también busca establecer si el homicidio corresponde a un caso de feminicidio o si estuvo motivado por otras circunstancias que aún son materia de investigación.















