Alejandrina Mancilla, de 64 años, permaneció muerta en su casa por más de tres días. Su hijo permaneció encerrado con el cadáver durante ese tiempo y no le avisó a nadie.

Publicado por: Redacción Judicial
Una historia de no creer salió a la luz ayer en la tarde en el barrio Transición V, en el Norte de Bucaramanga, en donde un sujeto permaneció encerrado durante más de tres días con el cadáver de su madre que ya se encontraba en alto estado de descomposición.
Los residentes de la calle 1A con carrera 21D comenzaron a sentir un fétido olor que salía de la casa de doña Alejandrina Mancilla, a quien conocían como ‘Aleja’ y a quien extrañamente no veían desde hace algunos días. Sin embargo, a su hijo sí lo habían visto.
La preocupación aumentó cuando una hermana de la señora Alejandrina llamó a una vecina a preguntar por ella, pues desde el pasado viernes no contestaba el celular. Fueron a tocar a la casa, pero el hijo se resistió a abrir, eso aumentó las sospechas de que algo grave había ocurrido en la vivienda.
Ante las coincidencias y el fétido olor que se sentía cada vez más, llamaron a la Policía y una patrulla llegó al sitio, ni a la autoridad le abrió la puerta el hijo, quien según los vecinos, es consumidor de estupefacientes.
Finalmente, los uniformados ingresaron a la fuerza y se encontraron con el cuerpo de la mujer de 64 años, que estaba tendido en la habitación y en un avanzado estado de descomposición.
Su hijo fue trasladado a la Estación de Policía de inmediato para entregar su versión, pero aseguraba que no sabía nada, que no le había hecho nada a su mamá y que había muerto sin saber por qué. El cadáver no tenía signos de violencia, así que ahora será Medicina Legal el encargado de determinar las causas del deceso.
“Yo nunca me imaginé ver a mi tía así envuelta en una bolsa de esas”, dijo entre el llanto una familiar mientras observaba al CTI de la Fiscalía bajar por las peatonales con el cadáver, mientras decenas de personas que se habían agolpado en el lugar, observaban con asombro.













