Brasil, que inició una campaña contra el espionaje electrónico de EU, manifestó las mismas razones de seguridad nacional para justificar a sus propios espías, después de que un diario reveló que vigilaron a diplomáticos de Rusia, Irán e Iraq.

Publicado por: BRASILIA, EFE
Según el matutino Folha de Sao Paulo, la Agencia Brasileña de Inteligencia, Abin, espió las actividades de diplomáticos de Rusia, Irán e Iraq en Brasilia, tanto en sus embajadas como en sus propias residencias.
El periódico dijo haber obtenido esa información en documentos oficiales a los que tuvo acceso, los cuales no aclaran totalmente los métodos empleados, pero aseguran que los diplomáticos eran “seguidos” y “fotografiados” por agentes brasileños.
Una de las diversas aristas del espionaje que investiga el grupo parlamentario se refiere a la supuesta colaboración que un agente de la Abin le habría prestado a los servicios de Estados Unidos.
Por ese caso, el grupo parlamentario ha citado a declarar al director general de la ABIN, Wilson Roberto Trezza, y al ministro de Seguridad Institucional, el general José Elito Siqueira.
Sin comentarios
Sobre el espionaje a diplomáticos rusos, iraníes e iraquíes, el Gobierno brasileño evitó hacer comentarios directos, pero en una nota oficial divulgada por la Presidencia se afirma que los datos se refieren a “operaciones de contra-inteligencia” realizadas por la Abin.
Esas operaciones “obedecieron a la legislación brasileña de protección de los intereses nacionales”, añade el comunicado, en el que también señala que, como el diario no le suministró al Gobierno copias de los documentos, no es posible “validar su autenticidad”.
La nota agrega que las actividades de la Abin están previstas en la legislación y persiguen “la defensa del estado democrático de derecho, la sociedad y la soberanía nacional, con total respeto a los principios constitucionales y a los derechos y garantías individuales”.
Iniciativa de revelación de Estados Unidos
Esa iniciativa siguió a la revelación de que Estados Unidos espió las comunicaciones personales de la presidenta Dilma Rousseff, de varios de sus ministros y de estratégicas empresas brasileñas, como la petrolera estatal Petrobras.
Por esa razón, Rousseff canceló una visita de Estado que tenía previsto hacer en octubre pasado a Estados Unidos, cuyo gobierno respondió a las denuncias de espionaje de Brasil que esas actividades son “legales” y responden a necesidades de “seguridad nacional”.
Una fuente del Gobierno brasileño dijo que “por el momento” no habrá más comentarios sobre el caso, aunque lo diferenció de las actividades atribuidas a los servicios de Estados Unidos, que “han espiado a jefes de Estado y empresas” y “no sólo en Brasil, sino del mundo”, afirmó.














