Las nuevas políticas de Donald Trump han intensificado la discriminación contra las personas trans en EE.UU., afectando su acceso a derechos básicos. En Colombia, el recorte de financiamiento internacional amenaza programas de apoyo, dejando a la comunidad en mayor vulnerabilidad.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
El viento helado de Nueva York del 4 de febrero de 2025 no fue impedimento para los manifestantes que, en medio del miedo, se negaron a callar: “Las personas trans existen”, “No al odio”, “Somos parte de esta nación”, se leía en los carteles. La política en contra de las personas Lgbtiq+ de Donald Trump comenzó temprano en su gobierno con una embestida directa y sus efectos ya comienzan a sentirse tanto en Estados Unidos como en países dependientes de sus políticas, como Colombia. Lea también: Nueva orden de Trump restringe la participación de mujeres trans en el deporte femenino
En la pantalla de un celular la semana pasada, la actriz Hunter Schafer, con el ceño fruncido y la voz tensa, suelta la bomba: su nuevo pasaporte, ese documento que debería ser la llave para moverse por el mundo, la identifica como hombre.
No es un simple error burocrático. No. Es el resultado de una orden ejecutiva de Donald Trump que impone que los documentos oficiales reflejen el sexo asignado al nacer, ignorando por completo la identidad de las personas trans. Schafer, con el rostro iluminado solo por la luz fría de su teléfono, graba un video de TikTok. Su tono es de rabia contenida. “No importa lo que diga ese papel. Yo sé quién soy”, dice.
Pero hay algo más inquietante. No es solo un error en una hoja plastificada. Es un problema real, tangible, peligroso. En cada frontera, en cada control de seguridad, esa letra podría convertirse en una amenaza a su libertad.
@freeda_es La actriz y modelo Hunter Schafer (@Hunter Schafer) compartió recientemente un video en el que explicaba que, en su nuevo pasaporte, habían cambiado su género de femenino a masculino. "Me quedé en shock", dijo, mostrando la letra "M" (de "male", "masculino" en inglés) en su documento. Schafer explicó que, después de que le robaran el bolso con su pasaporte dentro mientras rodaba en Barcelona, solicitó uno provisional, marcando su género como femenino. Sin embargo, cuando recibió el nuevo pasaporte, el género que figuraba era masculino. Ella atribuye el cambio a "la administración bajo la que opera actualmente nuestro país". En el vídeo, hacía referencia a una orden ejecutiva del presidente Trump del 20 de enero, que declaró que el gobierno de Estados Unidos solo reconocería dos géneros, masculino y femenino, asignados al nacer. La orden también anuló una norma de 2022 de la administración Biden que permitía a las personas que solicitaban pasaportes estadounidenses elegir la "X" como género, una opción pensada "para personas no binarias, intersexuales o queer". Schafer, que planea viajar al extranjero en los próximos días, expresó su preocupación por las dificultades con las que se podría encontrar en el aeropuerto. "Estoy bastante segura de que esto implicará tener que revelar mi identidad a la policía fronteriza y que tendré que hacerlo mucho más a menudo de lo que me gustaría o de lo que sería necesario", dijo. Y concluyó: "Las personas trans son hermosas. Nunca vamos a dejar de existir. Yo nunca voy a dejar de ser trans. Y una letra en el pasaporte no puede cambiar nada de eso". #Freeda #HunterSchafer #Pasaporte #LGBTIQA #derechostrans🏳️⚧️ #DonaldTrump #EstadosUnidos
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En Minnesota, la colombiana Sandra Castañeda, escucha la voz de su hija trans. No es miedo lo que siente, es agotamiento. Cansancio de vivir en un país donde cada nueva ley parece escrita para borrar su existencia.
“Salí del clóset con mis padres hace unos tres, casi cuatro años”, dice la joven. Su voz es firme, pero hay algo en su tono que deja entrever el peso de los días. “Ellos me apoyan mucho, pero en este país, la mayoría de las personas no apoyan a las personas transgénero, y eso es un problema muy grave”.
La intolerancia se acrecienta con cada nueva política que limita sus derechos. No es paranoia, es la realidad. Un documento puede convertirse en un obstáculo, una mirada en una amenaza. “Nosotros no tenemos ninguna enfermedad mental; simplemente somos como somos. Con todas estas leyes que el gobierno está implementando, la vida para personas como yo se está volviendo cada vez más difícil”.
El acoso constante y las miradas de desaprobación en espacios públicos se han vuelto más frecuentes. “A veces me siento un poco en peligro cuando veo a personas mirándome mal o cuando llevan ropa con mensajes de odio, como las cachuchas que dicen ‘Make America Great Again’. Todo eso me hace sentir muy incómoda”, añade la joven.
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Desde el norte hasta el sur del país, el panorama es incierto. Sandra respira con cierto alivio al vivir en un estado que históricamente ha apoyado a la población Lgbtiq+. Sin embargo, no oculta su temor: “el gobierno está recortando fondos de todo lado para programas de apoyo y salud pública. La retórica del odio se ha vuelto más fuerte y eso empodera a quienes nos odian”. En otras regiones, como Texas y Florida, las agresiones a personas trans han aumentado en las calles y en los espacios educativos.
Las personas trans, que ya enfrentaban desafíos sistémicos, ahora se encuentran en la cuerda floja. Y esto no solo se vive en Estados Unidos. Sus políticas también impactan en Latinoamérica y Colombia. Lea también: El (verdadero) borrado de las mujeres

A comienzos de este mes, la Escuela de Derecho de la UIS organizó el conversatorio “¡Hablemos de género y migración en la era Trump!”, que convocó a varios expertos en el tema como el profesor Andrés Molina, profesor asistente de un College en Texas; la profesora Karen Pérez, abogada experta en género y Mg. en Derecho y Darío Menichini, Dr. en Derecho Internacional privado bajo la moderación de la profesora Ana Patricia Pabón Mantilla, Dra. en Derecho.
Vanguardia consultó a Molina sobre el tema: las recientes medidas del gobierno de Donald Trump han encendido las alarmas entre activistas y académicos, quienes advierten sobre una vulneración sistemática de los derechos de la población trans en Estados Unidos. Según Molina, las nuevas disposiciones no solo afectan a las personas trans en territorio estadounidense, sino que podrían tener repercusiones en países como Colombia, donde la dependencia económica y diplomática con EE.UU. es significativa.
Otro punto crítico es la emisión de pasaportes, que ahora deben reflejar el sexo asignado al nacer. Esto supone un problema para las comunidades minoritarias, especialmente para las personas trans latinas, que podrían enfrentarse a mayores dificultades para demostrar su nacionalidad y evitar la deportación. “Es muy factible que esto termine con falsos positivos, como sucedió en Colombia con los guerrilleros asesinados. En Estados Unidos, esto podría terminar con personas deportadas que son ciudadanas”, advierte el académico.
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Juliana Martínez Ph.D, Profesora de American University, Washington, D.C, explica que la eliminación de fondos de Usaid ha generado un efecto dominó que afecta no solo a las organizaciones de derechos humanos en EE.UU., sino también a las de América Latina. “La desfinanciación de programas de salud y educación para la comunidad Lgbtiq+ impacta en el acceso a servicios básicos, especialmente para personas trans y migrantes. No sólo dejan de recibir recursos, sino que ahora deben devolver materiales que han usado por años”, señala.
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En ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Chicago, las protestas se han vuelto constantes. David Tenorio, activista, docente y investigador de la University of Pittsburgh, advierte que la eliminación de la “T” en los monumentos de Stonewall es una muestra simbólica de una estrategia más amplia: “Nos están borrando de la historia. Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera fueron parte fundamental del movimiento, y ahora nos quieren hacer desaparecer”.
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Pero la crisis no se detiene en Estados Unidos. En Colombia, las repercusiones ya se sienten en la reducción de programas de apoyo para la población Lgbtq+ y migrante. ConPazes, una organización de derechos humanos en Bucaramanga, ha denunciado que la falta de financiación ha empujado a muchas personas trans y migrantes a situaciones de vulnerabilidad extrema. “Sin acceso a salud ni recursos, algunas han caído en redes de explotación y microtráfico. No hay un plan estatal para atenderlas”, señala Diego Ruiz, representante de la organización.
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El discurso de Trump no es solo un ataque político, sino una señal de respaldo para movimientos ultraconservadores en Latinoamérica. En Argentina, el gobierno de Javier Milei ha tomado una postura similar contra la comunidad Lgbtiq+, mientras que en Brasil y México las agresiones y discursos de odio han escalado peligrosamente.
















