Tennessee aplicó la inyección letal a un hombre con desfibrilador implantado, pese a advertencias por sufrimiento extremo. La decisión genera indignación.

Publicado por: A.C.
Estados Unidos ejecutó ayer martes a Byron Black, un criminal de 69 años que tenía un desfibrilador implantado en el corazón, en un hecho sin precedentes que ha encendido la polémica sobre los límites de la pena de muerte y los derechos de los reclusos con discapacidad.
La ejecución se llevó a cabo mediante inyección letal en el Instituto de Máxima Seguridad Riverbend, en Nashville, Tennessee, a las 15:00 GMT, según confirmó el Departamento Penitenciario estatal.
Black, condenado por el asesinato en 1988 de su novia Ángela Clay y de las dos hijas de ella, de nueve y seis años, fue ejecutado pese a que organizaciones civiles y su equipo de defensa solicitaron clemencia, argumentando su delicado estado de salud mental y física. Además: Piden pena de muerte a dos guatemaltecos por abuso sexual de niña en Florida

El desfibrilador, centro de la controversia
Uno de los principales focos de la controversia fue el hecho de que Black tenía implantado un desfibrilador cardíaco, y su defensa advirtió que el dispositivo podría activarse durante la ejecución, provocándole choques eléctricos innecesarios y dolorosos. También se alertó que el reo usaba silla de ruedas, sufría demencia y presentaba fallas cardíacas avanzadas.
“El hecho de que esta corte haya cerrado las puertas a su justificada petición basada en discapacidad intelectual no solo es inconstitucional, es inhumano”, expresó su abogada Kelley Henry al medio The Intercept.

Sin clemencia, pese a los alegatos
Ni la Corte Suprema de EE.UU. ni el gobernador de Tennessee, Bill Lee, accedieron a frenar la ejecución. La defensa había solicitado que se retirara el desfibrilador o, al menos, se considerara una alternativa menos cruel. Otras noticias: Florida programa ejecución de condenado por doble homicidio en 1996
Organizaciones como el Death Penalty Information Center (DPIC) calificaron el hecho como una violación de derechos humanos, especialmente porque sería, según ellos, “la primera ejecución de una persona con discapacidad en Tennessee en la época moderna de la pena de muerte”.
Este nuevo precedente vuelve a poner en el centro del debate el uso de la pena capital en EE.UU., especialmente en casos donde los condenados presentan condiciones médicas complejas o discapacidad intelectual
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Récord de ejecuciones en Estados Unidos en 2025
Con la muerte de Black, Estados Unidos alcanza 28 ejecuciones en lo que va de 2025, superando ya el total registrado en 2024, que fue de 26, y marcando el número más alto de los últimos cinco años. Lea: Últimas palabras de condenado a muerte en Florida: un oscuro pasado y una fría despedida
El aumento de ejecuciones ha sido especialmente notorio en Florida, donde se han concentrado nueve ejecuciones en 2025. El estado tiene programadas dos más en agosto:
El 19, Kayle Bates, condenado por apuñalar a una mujer de 24 años.
El 28, Curtis Windom, sentenciado por asesinar a tres personas en el condado de Orange.
Mientras que la semana pasada, el estado de Florida ejecutó el pasado a Edward Zakrzewski, un veterano de la Fuerza Aérea condenado por asesinar brutalmente a su esposa y sus dos hijos en 1994. Con su ejecución mediante inyección letal, Florida alcanzó nueve ejecuciones en lo que va de 2025, superando su propio récord anual desde que la Corte Suprema restableció la pena de muerte en 1976..
















