Minas Gerais llora a sus muertos mientras el lodo sigue amenazando, aumentan las víctimas.

El febrero más lluvioso de la historia de la región dejó calles convertidas en ríos de barro, miles de damnificados y una alerta roja que no cede. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva anunció ayuda de emergencia, mientras los rescatistas trabajan contra el reloj.
Dos niños siguen desaparecidos entre los escombros de Jardim Paineiras. Es la imagen más cruda de la catástrofe que, desde el lunes, arrasa el estado brasileño de Minas Gerais, donde las lluvias torrenciales han cobrado ya la vida de 46 personas, dejado a 21 desaparecidos y arrastrado los hogares de cerca de 3.600 familias.
Este miércoles, mientras una pausa en las precipitaciones permitía avanzar en las labores de rescate, los pronósticos advertían que lo peor podría estar aún por venir. Además: muertos y decenas de desaparecidos por fuertes lluvias en Brasil
Una ciudad bajo el lodo
Juiz de Fora concentra la mayor parte del drama. Con aproximadamente medio millón de habitantes, este municipio acumula 40 de las 46 víctimas mortales registradas, 19 personas aún desaparecidas, unas 3.000 personas sin hogar de forma temporal y 400 que perdieron definitivamente sus viviendas.

Solo entre la madrugada y la tarde de este miércoles, los bomberos recuperaron los cuerpos de 15 personas, en una jornada que combinó el hallazgo de víctimas con la búsqueda desesperada de sobrevivientes.
A unos cien kilómetros, el municipio de Ubá registra seis muertos, dos desaparecidos y 202 damnificados. Otros seis municipios de la región reportan daños materiales importantes, aunque por ahora sin víctimas fatales.
El panorama en los barrios más golpeados es de devastación total: ruinas de casas derrumbadas, calles sepultadas bajo ríos de lodo y vecinos que, a falta de maquinaria suficiente, retiran escombros con sus propias manos.

En Jardim Paineiras, los equipos de rescate trabajan sin descanso en la búsqueda de tres desaparecidos, incluidos los dos menores. El Cuerpo de Bomberos de Minas Gerais mantiene 87 efectivos desplegados solo en Juiz de Fora, respaldados por brigadistas, fuerzas de seguridad regionales y unidades enviadas por el Gobierno federal.
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Sin embargo, no todas las zonas reciben la misma atención. En Três Moinhos, una comunidad pobre en las afueras de Juiz de Fora, la ayuda oficial aún no ha llegado y son los propios residentes quienes enfrentan solos los deslizamientos, removiendo escombros sin equipos ni apoyo institucional. La desigualdad en la respuesta humanitaria es otra herida abierta en medio de la tragedia.

El febrero más lluvioso de la historia
Lo que hace especialmente alarmante esta crisis es su contexto climático. Minas Gerais acumula 589 milímetros de lluvia en lo que va de febrero, más de tres veces el volumen histórico esperado para el mes y el registro más alto desde que existen datos meteorológicos. Solo en Juiz de Fora se han contabilizado al menos 20 deslizamientos de tierra desde el inicio del temporal, el lunes.
El Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden), organismo vinculado al Ministerio de Ciencia y Tecnología, advierte que la región enfrenta un riesgo “muy alto” de nuevas emergencias.

La saturación del suelo, el deterioro del sistema de drenaje urbano y la previsión de lluvias intensas en los próximos días configuran un escenario que los expertos describen como crítico. La zona permanece en alerta roja sin fecha de levantamiento.
La respuesta del Estado: dinero de emergencia y promesas de reconstrucción
Las autoridades mantienen nueve operativos simultáneos en la región y han rescatado con vida a unas 200 personas hasta el momento.
El gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, aseguró que los equipos de salvamento permanecerán desplegados “el tiempo que sea necesario” y aclaró que la prioridad inmediata es la ayuda humanitaria y el rescate de víctimas; la reconstrucción, dijo, vendrá después y espera contar para ello con el apoyo del Gobierno federal.

Desde Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió con una medida de alivio económico inmediato: el Ejecutivo liberará 800 reales —equivalentes a unos 155 dólares— para cada persona que haya perdido su hogar.
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El dinero será transferido directamente a las alcaldías de los municipios afectados. El Gobierno también negocia anticipar una serie de beneficios de la Seguridad Social para los habitantes de la zona.

La búsqueda continúa
Con la tregua de las lluvias como única ventana de oportunidad, los equipos de rescate avanzan este miércoles sabiendo que el tiempo corre en su contra. Cada hora sin nuevas precipitaciones es una hora ganada para encontrar a los 21 desaparecidos que aún permanecen bajo el lodo, entre ellos dos niños, cuya búsqueda concentra los esfuerzos más urgentes.
Minas Gerais enfrenta la peor crisis climática de su historia reciente. Y, según los pronósticos, todavía no ha terminado.
















