miércoles 13 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Venezuela: negro sobre negro

El apagón y sus efectos directos en la vida cotidiana de los venezolanos, tiene prácticamente paralizado al país.

Venezuela está al límite. Un país, sumido en una de las peores crisis política y económica de su historia, ahora enfrenta apagones masivos, saqueos esporádicos, hospitales colapsados, hogares sin agua y negocios cerrados.

Un escenario de caos que imprime una mayor dosis de hartazgo, angustia y enojo en los venezolanos a medida que la crisis parece conducir a un punto de no retorno.

Sin Internet, celulares, cajeros automáticos, bancos abiertos al público, clases en los colegios o actividad laboral en las empresas.

La vida cotidiana ha adquirido una dimensión dramática para el ciudadano de a pie, que no ha tenido más remedio que lidiar con toda clase de penurias, que antes resultaban insospechadas en un país ‘rico’ en recursos naturales y que ‘nada’ literalmente en petróleo.

Freddy Pinzón resume el grado de desesperación en una frase: “ya todo el mundo quiere que entren los gringos, que lleguen los militares y saquen a Maduro”.

Asegura que a estas alturas tras seis días en una Venezuela ‘a oscuras’, la gente está al borde de un ataque de nervios y en un “corre corre”.

Para este propietario de una rectificadora en la ciudad de Valencia, cerca de Caracas, la falta de energía eléctrica, desde el pasado jueves, le ha impedido pagar la nómina de los empleados de su taller, pues los bancos están cerrados y los cajeros no sirven.

Confía en que se arregle la situación, aunque admite que el panorama cada vez pinta mal, porque ahora también ha empezado a escasear la gasolina.

Todo esto, porque la producción de petróleo, la principal fuente de ingresos de Venezuela, podría verse aún más afectada a causa del apagón.

Y mientras el caos se apodera del país, los bandos enfrentados se echan mutuamente las culpas.

El régimen venezolano habla de “sabotaje” en la principal hidroeléctrica del país, Guri; la oposición denuncia falta de inversión y negligencia en la infraestructura energética.

De acuerdo con expertos, desde 2009 los problemas en el sector eléctrico venezolano se han acentuado con el agravamiento de la crisis económica. Entonces, el apagón es el resultado de años de mala gestión y corrupción que han colapsado tanto a la red eléctrica como a las torres de transmisión y las plantas de generación de energía.

“Aguantando”

La colombiana Mery Alvarado, que vive hace 40 años en Venezuela, exactamente en el municipio de Cordero, estado Táchira, reconoce que la preocupación está en lo que pueda venir.

“Estamos aguantando de la mano de Dios”, comenta la mujer de 64 años, quien optó por sembrar cultivos de pancoger en su vivienda para suplir las necesidades básicas de alimentación.

Aunque en su hogar tiene una planta eléctrica, explica que no siempre funciona pero la esperanza es que haya Internet para poder estar en contacto con sus tres hijos que emigraron hacia Colombia y Perú por cuenta del hambre, la escasez, la inflación y la falta de oportunidades.

Productos como la carne y el queso brillan por su ausencia en las neveras, o “todo está en mal estado, pero hay gente que los compran, los lavan y los consume así”, afirma Alavarado.

Empujado por el desabastecimiento y la imposibilidad de comprar productos a precios que están por las ‘nubes’, el esposo de Mery todas las semanas cruza por la trocha hacia la frontera colombiana con destino a Cúcuta, para comprar alimentos.

Panorama incierto

Caracas, la capital venezolana, a pesar de la incertidumbre, se resiste a paralizarse por el apagón.

Aunque la situación actual es grave, reconoce el periodista Gabriel Antillano. “Hay electricidad en algunas partes de Caracas, no en todas. En otros estados del país aún no hay luz. No está entrando agua a Caracas desde hace dos días”, agrega.

Incluso menciona que la gente para sobrevivir llena potes de agua en ríos para abastecerse, pese a que el líquido no esté apto para consumo humano.

Aunque no se atreve a predecir que todo esto degenerará en un estallido social, Antillano observa que todo es muy incierto.

“Creo que ya lo hay, solo que la dictadura tiene las armas y controla a las Fuerzas Armadas. Pero ya la situación es crítica en todas partes”, comenta.

Además, Antillano critica cómo el gobierno de Nicolás Maduro ha asumido la crisis energética, culpando a terceros, “es una mentira descarada”.

“Maduro y Jorge Rodríguez declarando que fue un ciberataque, un hackeo, lo cual es imposible, porque el sistema eléctrico nacional es analógico. No hay conexión a Internet de ese sistema por medio de la cual se pueda hackear. Además de eso, culpan a Estados Unidos”, se lamenta el periodista.

En su opinión, esas son las mentiras que el Gobierno da al país, culpando a la oposición y llamándolo saboteo, “cuando realmente es el deterioro de un sistema eléctrico al cual no le han hecho el mantenimiento debido y se han robado el presupuesto para su manejo y mantenimiento. Es un colapso predecible”.

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“Bomba de tiempo”

El deterioro en Venezuela responde a factores políticos, económicos y sociales, describe Suelen Castiblanco, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad de La Salle.

Desde el punto de vista político, detalla que el aferro que tiene Maduro al poder y la constante pelea con otros países de forma particular con Colombia y Estados, le ha restado capacidad de acción al Estado venezolano.

“Lo que es claro es que hay una falla sistémica en que el Estado es incapaz de garantizar las condiciones básicas para su población, y de funcionar”, argumenta la experta refiriéndose específicamente al apagón masivo.

En el aspecto económico, añade que Venezuela es un país que arrastra una deuda externa muy fuerte, con índices de inflación exagerados e indicadores de desempleo altos, lo que ha provocado un descontento popular, que hace que la gente no pueda acceder a productos básicos, como por ejemplo pagar por agua embotellada.

Adicionalmente, remarca que en el tema social, efectivamente Venezuela es una “bomba de tiempo”, donde el líder opositor Juan Guaidó ha influido mucho en dividir incluso aún más a la población. Y apunta, que el tema de los apagones y demás ha sido utilizado precisamente para mostrar “lo ineficiente e inoperante que es el Estado”.

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En esa medida, “el componente social le echa mucho fuego a la crisis”, añade Castiblanco, pues “es claro que la conjugación de todas estas cosas es lo que ha terminado por hacer que en Venezuela estalle una bomba social”.

Por último, la docente universitaria considera que no sería de extrañar que esta pueda ser “la gota que derrame el vaso”, teniendo en cuenta que los venezolanos que ya han aguantado tanto, y terminen sucumbiendo ante esta cruda realidad.

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