La biblioteca logró que Alejandría se convirtiera en el principal centro cultural del mundo antiguo

Soy de aquellos que consideran que las bibliotecas son lugares mágicos. Gozo viendo anaqueles con colecciones de libros que transmiten el conocimiento. Pero, ¿cómo surgió la idea de coleccionar textos? ¿A quién se le ocurrió? ¿Es cierto que la primera biblioteca fue la de Alejandría?
Se dice que la idea de guardar organizadamente textos fue de Aristóteles, quien la transmitió a Alejandro de Macedonia y este a sus generales y amigos, entre ellos Ptolomeo I Sóter, primer gobernante del período helenístico del Antiguo Egipto, fundador de la dinastía Ptoloméica, quien en el siglo III a N.E. creó la Biblioteca de Alejandría. Pero esta, si bien fue arquetipo de bibliotecas, no fue la primera que hubo.
Coleccionar documentos escritos (cuando aún no había libros sino papiros), comenzó en la ciudad–estado de Uruk; luego se crearon otras bibliotecas en el Antiguo Oriente Próximo, como la de Nínive, obra del rey asirio Asurbanipal II; Nabucodonosor II (siglo VI a N.E.), creó la Biblioteca de Babilonia.
En el mundo helenístico se expandió la creación de bibliotecas en el siglo IV a. N.E. La de Alejandría, una de ellas, fue obra de Ptolomeo I Sóter, o probablemente de Ptolomeo II.
La Biblioteca de Alejandría difundió la cultura, lengua y costumbres helenísticas en buena parte del mundo antiguo. Fue durante siglos importante centro de actividad cultural, impulsó la ciencia, las matemáticas, la literatura y la filosofía. Se afirma que llegó a tener entre 490 mil y 700 mil textos sobre literatura, matemáticas, religión, cultura, etc; comenzó con una recolección agresiva de textos bien descrita por Irene Vallejo en “El universo en un junco”.
La biblioteca logró que Alejandría se convirtiera en el principal centro cultural del mundo antiguo. Ptolomeo III le agregó el Serapeum. Su final no fueron incendios, si bien en la Segunda Guerra Civil de la República romana, tropas de Julio César, accidentalmente la incendiaron, pero no fue su final.
Su ocaso lo provocó la disminución progresiva de fondos y apoyo en el Egipto dominado por el Imperio Romano. Su decadencia duró centurias hasta cuando en los disturbios de Alejandría (años 270 a 275 N.E.) lo que quedaba de ella fue destruido. Probablemente el Serapeum sobrevivió unos 20 años más, hasta cuando el Papa copto Teófilo I instigó su vandalismo y demolición. Ese, probablemente, fue el final de lo que quedaba de tan emblemático centro del conocimiento.
La historia de la cultura universal sería hoy distinta si lo que contenía la Biblioteca de Alejandría hubiera supervivido a siglos de dinastías, imperios, guerras, invasiones, devastaciones.
















