Colombia vive con gran expectativa la próxima realización de la COP16, en Cali, conferencia de las partes del Convenio sobre la diversidad biológica, con un llamado “a salvar la naturaleza” y su lema ampliamente difundido “COP16 PAZ con la naturaleza”, se realizará entre octubre 21 al 1 de noviembre.
“Una sociedad ausente de solidaridad, que no respeta la vida humana, es incapaz de realizar un pacto de paz con la naturaleza” Mario Mejía Gutiérrez, cofundador del movimiento por las “agriculturas alternativas”
Colombia vive con gran expectativa la próxima realización de la COP16, en Cali, conferencia de las partes del Convenio sobre la diversidad biológica, con un llamado “a salvar la naturaleza” y su lema ampliamente difundido “COP16 PAZ con la naturaleza”, se realizará entre octubre 21 al 1 de noviembre.
Este es un evento de discusión global convocado por las Naciones Unidas, sus Estados partes, con asistencia de cerca de 196 países, gobiernos, grandes empresas, académicos, investigadores, ambientalistas, comunidades campesinas, indígenas, populares y centros de desarrollo invitados sobre el tema de la diversidad biológica, la vida y el desafío creciente frente a los altísimos riesgos de mercantilización de la naturaleza y su riqueza biológica por parte de la industria agroalimentaria y farmacéutica de los grandes monopolios transnacionales y no para la protección de la diversidad biológica y cultural de nuestros pueblos. Tenemos frente a nosotros “el riesgo de un poder inmenso en manos de seres humanos con escasa capacidad moral para comprenderlo y aplicarlo en correspondencia con la armonía del universo”.
Entre los graves problemas ambientales que tenemos en nuestra región y que será motivo de debate y análisis en la COP 16 y la COP divergente, se destaca EL AGUA, amenazada por la mal llamada formalización minera transnacional que avanza y amenaza con destruir la estrella hídrica del páramo de Santurbán, para la extracción de oro y plata por parte de las multinacionales apoderadas de títulos mineros en la zona de Soto Norte.
El extractivismo y sus empresas transnacionales mineras, vienen suplantando al Estado para explotar las riquezas minerales del territorio, con inversiones que, ante las resistencias de la comunidad y la inviabilidad ambiental, técnica, social y jurídica de los proyectos mineros, eventualmente se convierten en procesos y posibles condenas contra el Estado colombiano, relativas al tratado de libre comercio (TLC) firmado por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con Canadá.
La COP 16 ha generado un proceso de reflexión alternativo con pensamiento y acción critica denominado movimiento social Cumbre ambientalista, ciudadana y autónoma, divergente de la COP16, de ninguna manera Petrista ni anti-petrista; es una dinámica de múltiples expresiones sociales, de productores campesinos, indígenas, ambientalistas, académicos, ONG, que quieren visualizar experiencias como parte de la propuesta de una agenda nacional ambiental alternativa, en un proceso de integración libre, pacífica y democrática para que las comunidades de diferentes territorios tengan un escenario libre y autónomo para concertar decisiones de estado en la protección de derechos y de zonas estratégicas ambientales como el río Magdalena, La Amazonia, El páramo de Santurbán y el pacífico Colombiano y la isla Gorgona.












