Bucaramanga
Viernes 22 de mayo de 2026 - 07:11 PM

Esta es la polémica por la interventoría del mejoramiento de la malla vial en Bucaramanga

La Alcaldía de Bucaramanga adjudicó la interventoría de la malla vial tras rechazar a 25 de 26 oferentes por una exigencia del pliego.

Los trabajos en las vías de Bucaramanga arrancaron tras la adjudicación del contrato de 1.621 millones de pesos para su vigilancia e interventoría. Foto: Marco Valencia
Los trabajos en las vías de Bucaramanga arrancaron tras la adjudicación del contrato de 1.621 millones de pesos para su vigilancia e interventoría. Foto: Marco Valencia

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Una exigencia técnica incluida en el pliego de condiciones del contrato de interventoría para la malla vial de Bucaramanga dejó por fuera a 25 de los 26 oferentes que se presentaron.

El proceso, identificado como SI-SI-CMA-002-2026, por un valor de $1.621 millones, terminó con un solo proponente: el Consorcio Inter Malla Vial BGA, integrado por Redco Consultores S.A.S. y Proyectar Soluciones e Ingeniería S.A.S.

Para el ingeniero Rodrigo Fernández, experto en contratación pública y expresidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, los procesos de selección pública buscan atraer la mayor cantidad de oferentes para que se pueda escoger entre más y mejores firmas, en condiciones de transparencia e igualdad. Le puede interesar: Cierres en Bucaramanga: estas son las vías en donde se iniciaron obras de mantenimiento

No obstante, en algunos casos los pliegos incluyen requisitos que terminan restringiendo la competencia, como en este caso, pues, según él, se exigió un código que no se usa en los procesos de interventoría, sino en los de obras civiles. Como consecuencia, solo uno de los oferentes quedó habilitado, a pesar de que, en la práctica, otros proponentes también tenían la experiencia requerida.

Vanguardia remitió un cuestionario a la Secretaría de Infraestructura de Bucaramanga para conocer por qué se exigió el mencionado código y cuántos oferentes fueron rechazados por ese requisito. Al cierre de esta publicación, la entidad no había dado respuesta.

Las obras de mantenimiento y mejoramiento de la malla vial de Bucaramanga ya comenzaron, mientras persisten los cuestionamientos al proceso de interventoría. Foto: Marco Valencia
Las obras de mantenimiento y mejoramiento de la malla vial de Bucaramanga ya comenzaron, mientras persisten los cuestionamientos al proceso de interventoría. Foto: Marco Valencia

Tener la experiencia, pero en el “cajón” equivocado

Para entender el cuestionamiento, hay que tener en cuenta que la Alcaldía, como entidad contratante, publica un pliego de condiciones con las reglas que deben cumplir los proponentes que aspiran al contrato.

El pliego de este proceso incluyó, en el literal I de su numeral 10.1.1, una exigencia de experiencia adicional que terminó siendo determinante. La condición tiene dos partes que conviene separar.

La primera es una actividad: que, en al menos uno de los contratos con que el proponente acredita su experiencia, haya ejecutado interventoría al suministro e instalación de ‘slurry seal’. Este es un sello asfáltico, una técnica de mantenimiento de vías que consiste en aplicar una lechada sobre el pavimento para sellarlo y prolongar su vida útil.

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Hasta aquí, la exigencia resulta razonable: la obra que se va a vigilar es de mantenimiento de la malla vial urbana, el ‘slurry seal’ es una técnica de mantenimiento y pedir que el interventor sepa supervisarla tiene sentido.

La segunda parte es donde está el problema. El mismo literal exige que esa experiencia “debe tener inscrita con el código 951116 del clasificador UNSPSC, en el registro único de proponentes”.

Es decir, no basta con tener la experiencia: hay que tenerla clasificada bajo ese código específico, identificado en el propio pliego como “Vías de Tráfico Abierto”. Este pertenece al segmento 95 del clasificador, que agrupa terrenos, edificios, estructuras y vías, es decir, obra física, y no a los segmentos 80 u 81, donde se clasifican los servicios de consultoría e ingeniería, como las interventorías, que, a fin de cuentas, son el objeto a contratar. Le recomendamos: Bucaramanga: vías principales tendrán cierres durante este domingo 24 de mayo

Según Rodrigo Fernández, es como si para un empleo le pidieran un diploma que sí tiene, pero solo se lo aceptaran si está guardado en una carpeta de un color específico.

En la práctica, una firma interventora que hubiera supervisado trabajos de ‘slurry seal’ tendría ese contrato registrado bajo un código de consultoría y no bajo el 951116, propio de quien ejecuta materialmente la obra.

De esta manera, un proponente podía contar con la experiencia real exigida y, aun así, resultar rechazado por no tenerla clasificada en el código solicitado.

“Si se quita ese requerimiento del código tan particular, seguramente muchos más oferentes habrían cumplido y habría habido competencia”, dijo Fernández.

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El requisito que dejó por fuera a casi todos

No es la primera vez que se cuestiona a la Alcaldía de Bucaramanga por exigencias de este tipo. El 29 de abril de 2025, mediante el radicado PDFP1 N° 0139, la Procuraduría General remitió una carta al entonces alcalde Jaime Andrés Beltrán y a la entonces secretaria de Infraestructura, María del Rosario Torres Vargas, sobre el proceso SI-SI-CMA-001-2025, un contrato de interventoría con un objeto prácticamente idéntico al de este año.

En aquel proceso, la entidad aplicó la misma fórmula que reaparecería en 2026: condicionar la experiencia a un código de clasificación puntual. Entonces se trataba de experiencia en interventoría a la instalación de geotextil y geomalla, restringida a los códigos 411138 y 411139. El resultado fue contundente: de 51 empresas que se presentaron, 47 quedaron por fuera y solo tres pasaron el filtro. La Procuraduría advirtió que varias empresas habían reclamado por ese requisito y que la entidad no atendió esas observaciones.

El ente de control concluyó que esa forma de estructurar el pliego podría constituir una causal de nulidad absoluta por objeto ilícito, es decir, que dejaría el contrato inválido de raíz, y exhortó a la Alcaldía a estudiar la posibilidad de revocar el acto de apertura del proceso.

No obstante, este tipo de pronunciamientos de la Procuraduría son de carácter preventivo: advierten y recomiendan, pero no obligan ni sancionan. La decisión final quedaba en manos de la entidad.

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Pese a esa advertencia, la Alcaldía no revocó el proceso de 2025 y, un año después, abrió el de 2026 con la misma estructura, cambiando el geotextil por el ‘slurry seal’ y los códigos del segmento 41 por el 951116.

El contrato de interventoría ya fue adjudicado mediante la Resolución N.° 050 del 12 de mayo de 2026 y firmado el 14 de mayo como Contrato N.° 86.

Para Rodrigo Fernández, el efecto de estas exigencias se refleja en una caída drástica de la participación que va más allá de la interventoría.

Según el ingeniero, en el contrato de obra para el mantenimiento de la malla vial abierto este año solo se presentaron tres oferentes, cuando en años anteriores procesos de naturaleza similar llegaron a recibir entre 80 y 90 propuestas. A su juicio, ese desplome evidencia el mismo patrón: requisitos que, en lugar de garantizar idoneidad, terminan desestimulando la competencia.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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