Publicado por: Jorge Arturo Acevedo Alarid
Acabo de regresar de mi visita número 22 a Colombia. Esta vez en Santander, invitado por Prosantander para su Asamblea 2026. Y desde que llegas, notas algo distinto: orden, intención, gente que sí está empujando. Me recibió Rafael Marín junto con Juan Pablo Remolina y un equipo muy sólido —muchas mujeres liderando con precisión y compromiso— y eso, créeme, sí hace diferencia. Las instituciones funcionan cuando la gente funciona.
Después me fui a la Zona Franca Santander, donde Andrea Serrano me explicó con claridad lo que están haciendo. Y aquí es donde la conversación se pone buena: no estás viendo solo infraestructura, estás viendo una plataforma real que puede detonar inversión, logística y servicios avanzados. No es discurso, se siente.
Ahora, hablando claro entre nosotros… Santander no es una promesa. Santander ya juega en serio. Aporta más del 6% del PIB de Colombia, tiene una base productiva diversificada —energía, oil & gas, agroindustria, manufactura, servicios—, tiene talento, tiene universidades, tiene activos estratégicos como la Refinería de Barrancabermeja y proyectos energéticos como Hidroeléctrica de Sogamoso que le dan soporte real a su desarrollo.

Y si a eso le sumas la zona franca, empiezas a ver algo mucho más interesante. Porque no es solo un tema de incentivos fiscales o aduaneros, es un ecosistema que ya está caminando y que puede escalar fuerte si se articula bien. Hay empresas, hay infraestructura, hay ubicación, hay condiciones para convertirse en un hub de nearshoring relevante.
Me tocó recorrer Bucaramanga, Barrancabermeja, el corredor del Río Magdalena, instalaciones industriales y nodos logísticos como el de Impala Terminals… y la sensación es muy clara: esto no es teoría, esto ya existe.
Pero aquí es donde viene la parte incómoda de la plática… las plataformas no funcionan solas.
Hoy el mundo cambió. El capital ya no anda buscando lugares con potencial, anda buscando lugares donde las cosas pasan. Donde hay claridad, estructura y capacidad de ejecución. Como decía Peter Drucker, la mejor forma de predecir el futuro es crearlo. Y Santander está justo en ese punto: entre entender lo que tiene… o realmente ejecutar sobre eso.
Y te lo digo directo: esto no es solo Santander, es toda Latinoamérica. Regiones con todo para ganar, pero muchas veces atrapadas entre el “podríamos ser” y el “ya somos”.
Santander tiene con qué dar el salto. No tengo duda.
La pregunta es otra… si va a decidir hacerlo.
Y ahí, entre café y café, es donde empieza la conversación de verdad.








