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Martes 29 de octubre de 2024 - 04:38 AM

Nuevo Reino del Olvido: Reflexiones sobre Surcaribe

Desde Norte de Santander, La Esperanza y el Carmen (Faltaría Cáchira, vecinos de Bucaramanga), que siendo del Norte de Santander —por tener más nexos e interacciones con Santander— fueron adoptados por Bucaramanga para mitigar el olvido y abandono de la distancia con la administración central en Cúcuta, se unen a la fundación del Nuevo Macondo.

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Los vientos del Caribe, bajados de la Sierra Nevada de Santa Marta, traídos de la Serranía del Perijá y de las selvas del Catatumbo, amainados por la distancia, llegan al sur o, como la libertad y el orden, no llegan. Allí, donde el Estado parece ser omisión, negligencia, desidia y olvido, se propone nacer el nuevo departamento Surcaribe, completando 33 en Colombia…

Las administraciones departamentales del Cesar, Bolívar y Norte de Santander, hipnotizadas por sus propios encantos urbanos, ignoraron las necesidades de los territorios más alejados y, lo que tenía que pasar, está pasando: la iniciativa legislativa para crear el Departamento de Surcaribe es una realidad y se abre paso como la oportunidad para instituir una administración más eficiente y cercana a las necesidades locales.

En el Departamento de Bolívar, con el mar de frente y la brisa marina acariciando sus rostros, la mirada de sus habitantes y la de los gobernadores se pierde en el infinito horizonte, dejando en el olvido a nueve municipios que claman por su independencia y se disponen a fundar su propio reino del olvido: Santa Rosa, Simití, Morales, San Pablo, Canta Gallo, Regidor, Río Viejo, Norosí y Arenal.

Mientras tanto, en el departamento de Cesar, eternamente distraído por los cantares vallenatos y los paisajes encantadores que se extienden hasta la Sierra de Santa Marta y la Serranía del Perijá, las gobernaciones y sus habitantes, con la mirada desvanecida en el verde horizonte, ignoran los problemas del sur, que siempre fueron para ellos un susurro del viento. Allí, diez municipios se suman al proyecto del olvido propio de libertad: Río de Oro, Pailitas, Tamalameque, La Gloria, Gamarra, San Martín, San Alberto, González, Pelaya y Aguachica.

Desde Norte de Santander, La Esperanza y el Carmen (Faltaría Cáchira, vecinos de Bucaramanga), que siendo del Norte de Santander —por tener más nexos e interacciones con Santander— fueron adoptados por Bucaramanga para mitigar el olvido y abandono de la distancia con la administración central en Cúcuta, se unen a la fundación del Nuevo Macondo.

Aunque celebramos anticipadamente la creación de Surcaribe, es seguro que los primeros en oponerse serán aquellos que han descuidado las necesidades básicas de sus habitantes. Estos mismos individuos han permitido que, desde tiempos inmemoriales, los municipios afectados se sientan más cercanos a Santander que a sus propios departamentos, perpetuando así el descuido y abandono.

La región propuesta tiene la capacidad de ser autosuficiente económicamente, aunque muchos argumentarán lo contrario. Además, recurrirán a la principal razón que une a los opositores: la creación de una nueva estructura burocrática para un departamento completo no es viable. Lo que realmente necesitamos es una refundación del país, reorganizándolo y teniendo en cuenta las dinámicas que han llevado al olvido.

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