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Martes 29 de octubre de 2024 - 07:04 AM

Salud social y suicidio

Antes que acudir solamente al estado psicológico del suicida, sin despreciarlo como razón inmediata, se acudió al entorno social ubicando su residencia en el plano urbano según clases sociales, detectando que en su mayoría eran de clases bajas, despechados, sin empleo, pobres, sin futuro a la vista, alcohólicos; es más: mediando certificados de defunción en el DANE, se cometió un error inicial corregido, pues en la búsqueda de la causa se tomó al suicidio como razón de muerte, causa que técnicamente no existe.

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Parece que “El día de …” no es más que una oportunidad para que los medios desempolven y divulguen el estado de la referencia del día; pasado este, se vuelve al estado larval de las denuncias si las hay, hasta el año siguiente. ¡Peor es nada y del ahogado el sombrero! Sucedió recientemente con titulares acerca de la salud mental de los santandereanos considerado creciente por V.L., toda vez que en lo corrido de 2024 se presentaron alrededor de 1270 intentos de suicidio, 400 en B/manga., ante todo entre 15 y 18 años; para concluir reclamando recursos para San Camilo. Lo cual me hizo volver sobre mi trabajo de investigación social empírica “Suicidio y alienación” (B/manga., Biblioteca G. Turbay, 147 pgs.), hace nada menos que 39 años, para comparar tiempos del acontecer de este fenómeno de salud social más que solo mental. El estudio tuvo como motivador la corriente suicidógena del recién inaugurado viaducto “García Cadena” (1970), cuyas estadísticas (intentos y muertes), no se logró precisar, por aquello de los ocultos, los silenciados y el desdoro social.

Antes que acudir solamente al estado psicológico del suicida, sin despreciarlo como razón inmediata, se acudió al entorno social ubicando su residencia en el plano urbano según clases sociales, detectando que en su mayoría eran de clases bajas, despechados, sin empleo, pobres, sin futuro a la vista, alcohólicos; es más: mediando certificados de defunción en el DANE, se cometió un error inicial corregido, pues en la búsqueda de la causa se tomó al suicidio como razón de muerte, causa que técnicamente no existe. Sin más detalles, se relacionó la decisión de disponer del único bien que en realidad nos pertenece, la vida, con la alienación social que produce el medio en cuanto tiene de ilusión que oculta a los humanos su condición esperada, negándole alcanzar la felicidad mientras le ofrece bienes inalcanzables; consumismo, desamor, acceso a la salud esperada, educación, desempleo o enajenándolo en visiones quiméricas y fantasiosas.

Salvo circunstancias de tiempo, lugar y edad (jóvenes), de entonces acá la situación social muy poco ha cambiado; como en las enfermedades somáticas, en las enfermedades sociales mientras no se controlen las causas solo habrá paliativos; y en esto tampoco hemos cambiado. Si entonces se modificó la altura de las barandas del puente, hoy los auxiliares telefónicos hacen el papel de las barandas del “García Cadena”: calman pero no curan.

Adenda.- La COP 16 es tal vez el evento de mayores dimensiones en decisiones, asistencia, organización y alcances que se haya celebrado en Colombia en toda su historia; la Conferencia Panamericana de Abril/48 reunida en Bogotá, no es comparable. No está a su altura el tratamiento informativo de medios colombianos, fuera del buen trabajo de la cadena de medios públicos. ¿Otra táctica para el golpe blando?

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