Que el pago de primas, las vacaciones laborales y escolares coincidan con esta temporada, algo tienen que ver con la invitación a consumir y consumir de “Brujitas” –día internacional del ahorro por paradoja-, a la resaca de Enero, cuando empiezan a correr intereses y cuotas del consumo decembrino.
No se trata de negar el goce y la parranda con todos sus excesos, sino de ubicarlos dándole tiempo al tiempo y al derroche mala cara; primero fue Noche Buena y Año Nuevo con gallina muerta y viandas caseras para la Pascua; luego la Navidad con pesebre, novenas, pólvora, villancicos, estreno, disfraces en Noche de Inocentes el 28, para empatar con llanto por un futuro incierto, abrazos y guarilaques. Después un mes largo verde y rojo, luces y vitrinas del 1° a Reyes, paisajes de inviernos a -40° con arbolitos plásticos cubiertos de “nieve” donde no ha caído ni granizo…. Y ya vamos alargando el jolgorio a Noviembre, aunque vi balcones y terrazas con lucecitas titilantes desde mediados de Octubre, con la “Fiesta de la Raza”, un exabrupto que no debiera estar en el calendario. De seguir así, propongo que Fenalco declare tiempo de goce y “black days” desde Junio, como lo manda ejercicio exitoso del “business party”, hasta cuando consumidores compulsivos y no compulsivos hastiados digan ¡Basta! a tanto acoso comercial.
Que el pago de primas, las vacaciones laborales y escolares coincidan con esta temporada, algo tienen que ver con la invitación a consumir y consumir de “Brujitas” –día internacional del ahorro por paradoja-, a la resaca de Enero, cuando empiezan a correr intereses y cuotas del consumo decembrino. Comportamientos modales se han venido arraigando en la cultura transformados en costumbres y luego en hábitos, como se puedo ver en la evolución en la Noche Buena en Navidad, convertida hoy más que en goce, en oportunidad para utilizar el efecto demostración ante vecinos, familiares y compañeros de trabajo. Cuando no para desarrollar comportamientos compulsivos, parientes de la cleptomanía e hijos de la ansiedad. Son los estratos sociales medios los que más padecen este acoso: sin conciencia de clase ni orgullo de pertenencia por estar ubicados en posición social de balancín, con desequilibrios en la movilidad social abajo-arriba, son los que con mayor frecuencia acuden al consumo y por esta razón son objeto sensible de la propaganda.
No todo tiempo pasado fue mejor ni se plantea aquí la involución histórica; solo que algunos refranes heredados servían de talanquera al consumismo que ya estamos viviendo, con abundancia de escases en caja, aunque baja inflación (6%) comparada con la de años anteriores. Estos refranes o condensados de filosofía de vida solían citarse en la conversación cotidiana para apoyar o denegar conductas: “Lo viejo guarda lo nuevo” de paso invitando a la reutilización tan de moda, “La mona aunque se vista de seda, mona se queda”, “Cuando no se sabe para dónde vamos es posible llagar a cualquier parate” invitando a la planeación y contra el inmediatismo tan tropical de “Mañana será otro día” o “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Además de inconsecuentes; los meses de navidad ya están en marcha; a lo lejos veo derroche innecesario de luces adornando fachadas, para quejarse en Febrero de la energía cara.












