El progreso es una idea de estirpe liberal asociada al crecimiento -material- de las fuerzas productivas pero sobre todo hacia los medios de producción, impulsados hacia su expansión técnica, distante del desarrollo que conlleva el crecimiento por lo menos paralelo de las condiciones sociales de vida de la población humana.
Cuando la política es pura emotividad, sin profundidad conceptual que la tiene en la Ciencia Política, nos vamos tragando enteros denominaciones y bautismos lingüísticos sin saber origen ni intencionalidad. Me refiero a llamar “progresismo” al cambio social -político, económico- promovido por el actual gobierno colombiano. Metiéndome en el análisis de la propuesta, entiendo que se trata de dos cosas distintas, acudiendo a los contenidos del lenguaje. Hartos mis escasos lectores de explicaciones teóricas acerca del significado sociológico del concepto de cambio social, que no es ningún cambio modal, hablar de “progresismo” solamente entendido como “echar pa´lante” o ser moderno, tampoco se ajusta a la verdad histórica; y como comienzo tiene todo proceso, es conveniente aclararlo ahora, antes que embale demasiado y entre de lleno en el lenguaje de uso corriente.
El progreso es una idea de estirpe liberal asociada al crecimiento -material- de las fuerzas productivas pero sobre todo hacia los medios de producción, impulsados hacia su expansión técnica, distante del desarrollo que conlleva el crecimiento por lo menos paralelo de las condiciones sociales de vida de la población humana; por este camino vienen creciendo los temores no nuevos acerca de los avances tecnológicos que generan desempleo y más desigualdades sociales ya de suyo aberrantes; y seguro que no es este uno de las metas del actual gobierno de Pacto Histórico. No veo cercanía entre progreso urbano p.e., -crecen y crecen- en pleno auge hoy durante la fase capitalista final o Neoliberalismo- y el Gobierno del Cambio; ni se trata de detener el avance de las fuerzas productivas de la sociedad colombina; pero con propósitos, finalidades, objetivos y medios diferentes.
De ahí que las críticas que se hacen desde los medios tradicionales por acontecimientos en el manejo del Estado, suelan venir desde la óptica neoliberal, exministros y exfuncionarios enviándole “cartilla” al gobierno para que no se manejen los asuntos del Estado así, sino asá; de buena o mala fe, distrayendo incautos o por ignorancia conceptual, envían mensajes de enmienda desde la perspectiva Neoliberal cuando en realidad esa no es el proyecto de sociedad aprobado; en el lenguaje popular, es estar orinando fuera del tiesto.

Adenda 1.- Rebajar intereses o cuotas en el pago de obligaciones tributarias, es castigar a los complidos y premiar a los incumplidos.
2.- Que la paz debe hacerse por la fuerza, según Marco Rubio nuevo Secretario de Estado-USA, no parece comprobarse en Colombia; 60 años sin acuerdos, ministerio con 500.000 militares y funcionarios civiles, abultado presupuesto, N víctimas, asistencia USA; y al final, que lo mejor era sentarse a convenir la paz total.











