Nuestra administración de justicia, sin embargo, atiende más consecuencias que causas construyendo cárceles, hacinando presos, dejando vencer términos, etc., creyendo que el mal está en las sábanas.
No es enteramente cierto que, como titulaba A. Casona, todos los árboles mueren de pie; a muchos los desgajan a machetazo limpio hasta tumbarlos de cepa o simplemente los devoran las llamas para luego hacer potreros; un valor agregado a un predio rural era tener un “ojo de agua”, pero arrasados los árboles estos fueron desapareciendo para dar paso al lamento sobre el peligro evidente de la sequía perpetua. Sin embargo, no solo a los árboles los tumban a la loca, sino a ministros eficientes y capaces como acaba de suceder al académico Ricardo Bonilla, tan limpio como ingenuo y acoquinado, al no advertir que estaba en terreno minado de políticos curtidos, maestros en el chantaje y el “bully” o acoso que cambia votos por plata en el Congreso de la República, no solo ahora, haciendo de la política un vergonzoso negocio del CVY.
Pero como en la filosofía popular quien peca por la paga es tan culpable como quien paga por pecar, se espera que, contrario a lo que venimos viendo de tiempo atrás, esta vez no sea la impunidad la que arrope a los parlamentarios Name del Partido Verde y Andrés Calle del Liberal y sus compinches untados. Y aquí tocamos el tema inveterado, problema grave, de la administración de Justicia, un problema social sistemático que debe abordarse más desde sus causas estructurales, como lo solicita el Comité para la Desaparición Forzada de la ONU para el caso colombiano, al encontrar que la impunidad en este tipo de casos es del 98%, después de, esa sí, una exhaustiva investigación sobre cifras que oscilan entre los 98.000 y 200.000 desaparecidos en Colombia. Nuestra administración de justicia, sin embargo, atiende más consecuencias que causas construyendo cárceles, hacinando presos, dejando vencer términos, etc., creyendo que el mal está en las sábanas.
Tumbando árboles poco a poco se le han venido dando sucesivos golpes blandos al medio ambiente; tumbar funcionarios buscando, hasta en los entresijos los lados flacos de su vida política y privada, forma parte del golpe de estado blando, tan acudido cuando los golpes militares de facto no tienen presentación internacional. Ya hay candidatos en salmuera, el Ing. Presidente de Ecopetrol uno de ellos, a quien no le han respetado ni los logros ejecutivos en la Empresa, ni en el triunfo electoral del gobierno del cambio, sin probarle nada en contra; ni su vida personal y privada protegida por Ley.












