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Sábado 21 de diciembre de 2024 - 04:20 AM

Navidad: de la tradición a la tecnología

La Navidad en la generación ‘Z’ o ‘Centennial’, ha evolucionado. Ellos la celebran reflejando las características de la sociedad en la que viven, combinando las tradiciones familiares con la magia de la tecnología con la que reinterpretan los villancicos,

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La Navidad, a lo largo de los años, se ha asociado con múltiples valores y tradiciones ancestrales que han evolucionado y se han adaptado a los cambios sociales y culturales de cada época.

Por ejemplo, antes la Navidad era sinónimo de reunión familiar alrededor de abuelos, padre o madre cabeza de familia y todos contribuían a decorar el hogar y a preparar la comida. Los niños con ilusión escribían cartas al Niño Dios pidiendo regalos que aparecían alrededor del árbol, lo que hacía que la Nochebuena fuera mágica. Los jóvenes apostaban aguinaldos: pajita en boca, dar y no recibir, beso robado, al sí y al no, entre otros, con los que se construían o fortalecían noviazgos. Luego de consumir copiosa cena, se cantaban villancicos y se bailaba. Esos momentos inolvidables se compartían con postales, para demostrar afecto y mantener la amistad.

Ahora, la Navidad en la generación ‘Z’ o ‘Centennial’, ha evolucionado. Ellos la celebran reflejando las características de la sociedad en la que viven, combinando las tradiciones familiares con la magia de la tecnología con la que reinterpretan los villancicos, mezclándolos con ritmos modernos, en un ambiente con luces LED que mejoran las videollamadas que hacen a sus amigos y familiares que viven lejos. De paso, se inclinan más por pedir la comida a domicilio o celebrar la Navidad en un restaurante; prefieren como regalos videojuegos, tabletas o teléfonos que incorporan inteligencia artificial, para poder recibir y conocer los últimos gadgets que quieren con inmediatez.

Esa evolución incluye menos familias con varios hijos y el crecimiento de más pequeñas con uno o dos hijos, monoparentales, reconstruidas, parejas del mismo sexo con hijos y sin hijos, en unión libre, etc., cada una de las cuales celebra la Navidad de acuerdo con la circunstancia, y a su modo experimentan la felicidad que produce esta fecha, para mantener vivos los recuerdos y los vínculos para la posteridad.

Ahora bien, a las familias que han perdido a un ser querido, o que tienen un familiar en el exterior, enfermo o en detención, que en esos días los invade la nostalgia y la melancolía, para todos ellos nuestro sentimiento de solidaridad, ampliable a quienes padecen crisis económica, social o sanitaria, frente a los cuales vale la pena generar algún regalo como acción de desprendimiento, generosidad y amor por el prójimo; gestos que nos hacen sentir bien y nos recuerdan el verdadero espíritu navideño.

En fin, pese a esa evolución que ha variado la forma de pensar y actuar de los jóvenes, no debe perderse de vista el papel formativo de la celebración navideña y su función transmisora de valores, especialmente el fortalecimiento de los lazos familiares.

Feliz Navidad para todos, y agradecimiento a mis lectores.

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