La regulación del peso corporal está controlada por un sistema metabólico y hormonal sofisticado que tiende a resistirse a la pérdida de masa corporal.
Cuando tenemos sobrepeso, debo decir que yo lo experimenté al alcanzar los 100-105 kilos, y el médico nos dice que para alcanzar el peso ideal debemos “hacer dieta y ejercicio”, comienza el interminable viaje entre dietas, ansiedad por llegar a la meta en poco tiempo, sumado al sube y baja de medidas que desmoraliza más el proceso; no en vano es mayor el porcentaje de personas que en vez de bajar terminan por ganar más grasa que músculo.
En mi recorrido que lleva ya 10 años: 10 meses para bajar a los 90-92 kilos, otros 6 meses para estabilizarlos, posteriormente 3 años para reducir a los 81-84 kilos, 2 años y medio más para consolidarlos, y lo que llevo en los últimos 3 años para lograr un nuevo peso de referencia entre 72-75 kilos, me hubiera gustado conocer y que me explicaran las múltiples barreras que el cuerpo tiene para proteger la energía y mantenernos vivos, que hacen que este proceso no sea fácil a fin de optar por los mejores mecanismos que ayudaran a mi cuerpo y a mi mente para lograr el objetivo.
Para iniciar debo partir por señalar que la regulación del peso corporal está controlada por un sistema metabólico y hormonal sofisticado que tiende a resistirse a la pérdida de masa corporal, ello significa que cuando una persona establece su peso de referencia o punto de ajuste del peso corporal y, opta por reducir las calorías consumidas, el organismo responde disminuyendo el metabolismo basal y aumentando la sensación de hambre, lo que dificulta el déficit calórico necesario para perder peso a largo plazo.

Esto sucede en razón a la presencia de dos grandes jugadores: la leptina y la grelina. La primera, producida por las células adiposas y que ayuda a regular la saciedad y el gasto energético, cuando una persona se encuentra con sobrepeso desarrolla resistencia por si misma a la leptina dificultando la efectividad en la señalización de saciedad; la segunda, conocida como la hormona del hambre, esto es, que le avisa al cerebro que es momento de comer, aumenta con la restricción calórica provocando que en la persona exista una mayor sensación de apetito, por tanto, entorpece cualquier inicio o permanencia en dietas de reducción calórica.
De manera que no puede decirse y, mucho menos venderse la idea, que bajar de peso sea algo rápido o fácil; por el contrario, se trata de un proceso que requiere tiempo, estrategia y acompañamiento psicológico que contrarreste los efectos mentales que causan los dos compuestos hormonales que hace que se sufra de ansiedad; y que en compañía de un equipo multidisciplinario supervise también que no se produzcan desequilibrios metabólicos y hormonales.










