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Martes 04 de marzo de 2025 - 12:25 AM

Santander, paraíso ciclístico y gastronómico (parte I)

La escalada a Tres Esquinas, tramo de 50 metros con un desnivel de hasta el 18%, en donde se saborea una variedad de platos típicos santandereanos en el restaurante.

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“Quien pisa tierra santandereana es santandereano”: así reza el eslogan del aeropuerto Palonegro que resume el sentir de toda una región que, fuera de caracterizarse por ser pujante y con temple, está comprometida en explotar y promover su grandioso potencial turístico, el cual goza de rutas, paisajes y deportes de aventura para gente de todas las edades.

Destacando el informe de desarrollo de Santander 2022 publicado por Prosantander, de los 23.183 kilómetros que conforman el departamento, descontando los 1.355 de red primaria, 2.361 de red secundaria, 19.467 de red terciaria y 2.086 en vías pavimentadas, existe un gran terreno para que los amantes del ciclismo de ruta y, en especial el de montaña, puedan disfrutar de los paisajes para practicar este deporte.

De hecho, sin salir mucho de la ciudad se puede optar, en el oriente, por la icónica vía al peaje del Picacho que, en 50 km aproximadamente de ascenso continuo, ofrece diferentes puntos de paradas técnicas para disfrutar de la gastronomía local como es: en el km 12 el restaurante Vericute con sus “huevos con carne desmechada” -sin dejar de lado otros, igualmente deliciosos para el paladar-; en el km 16 en el restaurante El Mortiño los “sánduches de pan mestiza con cuajada asada”, en donde se puede divisar un sinnúmero de colibrís que resaltan la visual de los alrederores de la represa de Tona; en el km 25-la Corcova el reabastecimiento de los bidones y de ñapa una empanada mixta (arroz, carne y huevo); en el km 37 el restaurante La Vega para quienes necesiten hidratarse; y finalmente al coronar el peaje del Picacho el restaurante La Nieve en donde se puede degustar el “agua de panela caliente con queso”.

Hacia el sur, dentro de las múltiples alternativas existentes se cuenta con la vuelta a Acapulco–Tres esquinas, la cual generalmente se inicia en el Tiger (estación de servicio) para calentar con un buen café, se continúa por la Hormiga en donde se saborea el “caldo con huevo y arepa” o “caldo de costilla” en el restaurante Luciana, se prosigue en Acapulco con variadas opciones para deportistas como es el “salpicón con leche condensada” para recuperar la energía gastada, la “papa rellena” para complementar el desayuno o la cena -ya que muchos la transitan de noche-, entre otros; para rematarse así, por los más avezados, la escalada a Tres Esquinas, tramo de 50 metros con un desnivel de hasta el 18%, en donde se saborea una variedad de platos típicos santandereanos en el restaurante.

Continuará …

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