Es esencial estirar los músculos para mejorar la elasticidad de los tejidos, permitiendo así que las articulaciones se muevan con mayor amplitud y con menos resistencia.
¿Quién no ha sentido en su vida una contracción muscular dolorosa e involuntaria? y, ¿Cuántas personas de ese grupo las han sentido durante el entrenamiento? Partamos por decir que es un padecimiento que sufrimos quienes hacemos ejercicio y quienes no, sin importar si los deportistas son aficionados o profesionales.
Aunque no hay evidencia científica de su causa u origen, dada su naturaleza espontánea e inesperada que hace difícil su análisis y estudio de manera controlada en un laboratorio, lo que sí se conoce son los diferentes factores a los que se le atribuye tal desencadenante como es: sedentarismo, deshidratación, sobrecarga muscular, desequilibrio electrolítico, hiperactividad de los nervios motores, falta de sueño reparador, entre otros.
De manera que una de las formas de prevenirlas es realizar algún tipo de actividad física de forma constante y repetitiva, mantener una adecuada hidratación y debida dieta diaria -antes, durante y después de hacer ejercicio- en la que se incluyan bebidas isotónicas que aporten electrolitos, con los cuales se reponga el sodio y los minerales que se pierden en la sudoración, además del consumo de alimentos ricos en potasio (pistachos, espinacas), magnesio (frutos secos, legumbres) y calcio (lácteos, sardinas) para el mejoramiento del funcionamiento de los músculos.
En cuanto al ejercicio, es fundamental enfatizarnos en el fortalecimiento muscular, especialmente de aquellos grupos musculares a los cuales se les exige en mayor proporción, ya que al mejorar la resistencia se reduce la fatiga con el tiempo y la práctica; para ello lo más recomendable es ajustar la carga de entrenamiento de manera progresiva, evitando así esfuerzos excesivos sin la preparación adecuada. Unido a ello, es esencial estirar los músculos para mejorar la elasticidad de los tejidos, permitiendo así que las articulaciones se muevan con mayor amplitud y con menos resistencia, lo que significa reducir la rigidez muscular, mejorar la circulación sanguínea, prevenir lesiones, mejorar la postura, relajar el cuerpo y disminuir el estrés.
Ahora bien, para aquellos que realizamos deportes de resistencia como ciclismo, triatlón, maratón, como la aparición de los calambres se ve aumentada considerablemente ante un clima muy caluroso y húmedo, tenga en cuenta que usted puede preparar en casa, de manera sencilla, una bebida con electrolitos antes de salir a realizar la modalidad deportiva de su preferencia, esto es: 1 litro de agua, ½ cucharadita de sal, 2 cucharas de limón y, como ingrediente opcional endulzante al gusto; asimismo, incrementar el consumo de alimentos encurtidos que coadyuvan a mantener una buena hidratación.
Con tales cuidados, este fenómeno puede disminuir en sus diferentes grados de intensidad y duración, especialmente durante entrenamientos intensos o en competencias que terminan afectando de manera significativa el rendimiento, llevando incluso a hacerlo desistir de participar de eventos.











