En paralelo con el apagón eléctrico afrontamos el apagón financiero de las empresas. Este sí que se podría solucionar si solo pagaran lo que deben. Más alarmas prendidas y solicitudes de gremios y empresas, imposible. También de la Contraloría General.
No es alarmismo. El país se apaga y el Gobierno cree que la solución es seguir insultando, mintiendo y amenazando. Por todos es sabido que la ideología de Petro le impide aceptar la presencia de empresas y capital privado prestando servicios públicos. Por eso, al igual que en el sector de la salud, su obsesión es acabar con el sistema creado desde 1994 y que ha permitido llevar los servicios de energía y gas, acueducto y alcantarillado, aseo y comunicaciones a millones de familias que por décadas no tuvieron acceso a ellos.
Pero este inmenso logro no es apreciado y jamás será reconocido. Por el contrario, a las empresas del sector eléctrico les llegó ahora su shu, shu, shu por la vía del no pago, hace más de 12 meses, de los $ 2,9 billones de los subsidios que por ley debe reintegrarles.
Pero Petro sigue en campaña y echa la culpa de todo a los gobiernos anteriores, y algo único, también al suyo, pero no a él. Y la verdad verdadera es que el tiempo se agotó y también cualquier margen de reserva. De presentarse en el presente año cualquier evento imprevisto en el sistema, no tendríamos cómo atender la demanda de energía eléctrica.
Yo me pregunto, con las órdenes presidenciales de bajar las tarifas a las patadas, de intervenir la bolsa, de amenazar a las empresas e inversionistas, quién se va a animar a participar en la urgente subasta de expansión para construir nueva capacidad y poner en operación por lo menos 2.000 MW en 2029.
En paralelo con el apagón eléctrico afrontamos el apagón financiero de las empresas. Este sí que se podría solucionar si solo pagaran lo que deben. Más alarmas prendidas y solicitudes de gremios y empresas, imposible. También de la Contraloría General. El Gobierno sabe que la cuerda ya no se puede tensar más.
Las empresas han empezado a aplicar cortes selectivos a sus clientes, lo cual podrá extenderse y generalizarse. No lo hacen porque quieran, sino porque han perdido su capacidad de seguir financiando a un gobierno arbitrario que todo lo incumple.
A todo esto se suma la llegada de la señora Irene Vélez a la dirección de la Anla y de la nueva ministra de Ambiente, que asegura que, aun adjudicándose los proyectos de generación, estos no se realizarán porque jamás obtendrán sus licencias ambientales y sociales.
Así que el panorama no podía ser peor para el país, pero mejor para Petro, que poco a poco verá cumplido su sueño de estatizar los servicios de electricidad y gas.
P. D. 1. Mañana se reúne el consejo de ministros para evaluar esta situación. Ninguna decisión útil se adoptará, y menos se ejecutará.
P. D. 2. Petro sigue mintiendo al vincularme a la venta de Isagén promovida por Mauricio Cárdenas, que en nada es responsable de las tarifas y en la que no tuve ninguna participación. Espero pronto la justicia una vez más me dé la razón y lo conmine a retractarse.












