El problema empieza con los enjuagues bucales a base en alcohol, que al ser un buen disolvente y además tener una enorme capacidad antiséptica, es el mismo que se utiliza también en la fabricación de bebidas embriagantes.
Un colutorio es “… una solución líquida o alcohólica que se utiliza en el tratamiento de afecciones bucales”; no obstante, se ha venido implementando la costumbre de utilizarlo en los procesos de higiene bucal a modo de enjuague, siendo muchos de ellos elaborados a base de alcohol y se recomiendan como un método fácil para evitar patologías como la gingivitis, periodontitis y halitosis, sin que por ello debamos de prescindir de la cepillada dental con una pasta adecuada y el uso del hilo a fin de obtener una buena limpieza que debe prever, de acuerdo a los expertos, el uso de estos tres procedimientos.
El problema empieza con los enjuagues bucales a base en alcohol, que al ser un buen disolvente y además tener una enorme capacidad antiséptica, es el mismo que se utiliza también en la fabricación de bebidas embriagantes, conteniendo una cantidad que puede ir del 10 al 30 %.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando una persona utiliza este tipo de producto y se pone al volante de un vehículo, con tan mala fortuna que es detenido en una de esas pescas milagrosas para detectar a quienes no cumplen la ley y por casualidad le hacen una prueba de alcoholemia pidiéndole soplar en un alcoholímetro? Pues sencillamente marca un cierto grado de embriaguez y ahí es donde surge el problema.
Es más, si la prueba que se hace es invasiva, es decir, mediante un examen de sangre es posible, aunque remotamente, que la absorción por vía bucal puede haber permeado la sangre, solo que esta medición es muy baja.
Lo mismo pasa con el enjuague bucal cuyo efecto alcohólico no dura más de 15 a 30 minutos antes de desaparecer, por lo que la excusa puede caerse por su propio peso cuando se alega como pretexto de un positivo de la muestra y éste en ningún caso es más fuerte que el resultado que produce una verdadera ingesta alcohólica. La solución es empezar a conducir 20 minutos después de haber usado este tipo de enjuagues, lavarse bien la boca con agua corriente luego de su uso o más sencillo, buscar en el mercado un producto que no use el componente alcohólico.
Se puede decir que los enjuagues bucales sin alcohol son tan efectivos como aquellos que lo contienen y de esa manera no debemos temer a las pruebas de alcoholemia; si usted tiene un accidente de tránsito y no ha ingerido alcohol en las últimas 24 horas es aconsejable la práctica de un examen de sangre para evitar complicaciones que lo pueden poner en graves problemas.













