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Miércoles 14 de mayo de 2025 - 12:30 AM

Habemus Papam

América esta de plácemes con esta elección; los gringos ya tienen un contrapeso para Trump, así los chinos ya lo alinearon; ahora podemos decir como ruedan las comunicaciones caseras: “Papa León hágame un XIV”. Eso es allá donde los ricos, pero ahora lleno de inmigrantes y pobreza como es el norte.

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Hay muchos temas en nuestra tierrita, especialmente el de siempre que se fue a China, esperemos que entre las sedas no estará metiendo lo que ya sabemos; por eso es mejor jalarle a la paz espiritual, a la que nos lleva Roberto Francis Prevost, hoy el papa León XIV.

América esta de plácemes con esta elección; los gringos ya tienen un contrapeso para Trump, así los chinos ya lo alinearon; ahora podemos decir como ruedan las comunicaciones caseras: “Papa León hágame un XIV”. Eso es allá donde los ricos, pero ahora lleno de inmigrantes y pobreza como es el norte.

En el sur tenemos también a un inmigrante latino, como dice la canción, y con su preparación eclesiástica y dominando dos idiomas, el inglés y el español, con la sencillez que lo acompaña siempre, con las manos abiertas trabajará contra las injusticias, seguro invitará a los violentos en Colombia a encontrar caminos de paz. También lo será en Venezuela para que recorran la senda de una democracia real.

No hay que dudarlo, conoce como nadie estas tierras, su nacionalidad peruana donde estuvo al lado de los pobres, de los niños y jóvenes, encontraron a un sacerdote que, por 29 años, con humildad estaba siguiendo la senda de Cristo, y con ese amor a los pobres y necesitados fue escalando; en Chiclayo, Perú, fue el obispo de esa Diócesis. El papa Juan XXIII ya vislumbraba el camino de un ser bueno que sabía llegar a la gente. En el 2020 fue nombrado administrador apostólico de la Diócesis peruana del Callao.

Prevost fue nombrado Prior general de la orden agustiniana, el cargo más alto de la orden y en su calidad de Prior viajó por varios países de la región; en Colombia, país al cual vino varias veces, visitó Bogotá, Chía, Bojacá, Medellín y Barranquilla, donde conoció la comunidad agustiniana. Aprendió a tomar tinto, chocolate con queso, caldito de carne, buñuelos y butifarra.

Visitó en Bogotá el museo del oro, subió a Monserrate, no se perdió conocer el parque de la 93, olvidándose del protocolo. Se alojó en el convento de Santo Tomás; en la visita al Liceo Cervantes consta su presencia en una foto con el grupo de sacerdotes de la orden, al lado de la Virgen María.

En el 2023 el papa Francisco lo llama a Roma, promoviéndolo a arzobispo, como responsable del clero Diocesano en la Comisión Pontificia de América Latina, y en septiembre de ese mismo año lo eleva a Cardenal. Estuvo siempre muy cerca del papa, en sus viajes y en su pontificado, lo cual lo hizo sin duda papable, cuando llegara la elección del sucesor de San Pedro.

Cala muy hondo una frase del santo padre Francisco: “Solo quien levanta puentes sabrá avanzar: el que levante muros quedará apresado por los muros que él mismo levantó. Ante todo, quedará atrapado su corazón”.

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