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Jueves 22 de mayo de 2025 - 12:05 AM

Por la erradicación de la violencia gineco-obstétrica

en Colombia durante mayo, “mes de la maternidad”, mujeres comprometidas y valientes intentan promover la Semana Mundial del Parto Respetado que incluye una campaña contra la violencia gineco-obstétrica.

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Aunque Eva haya sido condenada a parir con dolores, es evidente que miles de años después esta maldición bíblica no tiene por qué cumplirse al pie de la letra ni perpetuarse eternamente y para todas las mujeres que den a luz o lleguen a servicios de gineco-obstetricia.

Por tanto, en Colombia durante mayo, “mes de la maternidad”, mujeres comprometidas y valientes intentan promover la Semana Mundial del Parto Respetado que incluye una campaña contra la violencia gineco-obstétrica. No estamos en cero y esta campaña pretende también dar a conocer y procurar que se aplique la Ley 2244 de julio 2022, que reconoce y busca garantizar los derechos de las mujeres durante el embarazo, el trabajo de parto, parto y puerperio.

Todavía, cuando se escuchan a las mujeres hablar de sus embarazos y partos, de sus visitas a servicios de ginecología, se oyen preocupantes experiencias de discriminación, burla, amenazas y abuso de poder médico.

En 2016 un estudio de la UIS puso en evidencia situaciones abusivas y dolorosas, culturalmente aceptadas, llamando así la atención sobre estas poco identificadas violencias en ámbitos gineco-obstétricos. Estas “violencias ginecobstétricas” se ejercen - a propósito, o no- contra mujeres antes, durante y después del parto y en general, cuando tienen que acudir a servicios de gineco-obstetricia. El estudio “reveló que la gran mayoría de ellas no solo había sido víctima de violencia obstétrica, sino que las agresiones que sufrieron pasaron desapercibidas o fueron naturalizadas por ellas a pesar de que esto las hizo sentir incómodas, inconformes e insatisfechas durante su trabajo de parto”.

Ahora, más mujeres identifican estas situaciones abusivas y no están dispuestas a seguir aguantándolas. Con el lema “Mi parto, mi decisión”, ellas saben que tienen derecho a una información veraz y oportuna, a decidir sobre su cuerpo y su parto, a tener el o la acompañante que deseen, a parir en condiciones dignas y sin dolor inútil.

Comentarios impropios como: “¡niña pórtese bien! No vaya a hacer que se muera su bebe”, “no te quejaste tanto cuando lo hiciste … si no eres capaz … si sigues así, te llevamos a cesárea”, “¡colabóreme!, ¡cállate!, “deje de quejarse y empiece a pujar, que así su hijo no va a nacer” o “si el bebé no nace es porque usted no colabora”, forman parte de una violencia de género hoy inaceptable y punible.

Vale señalar que la violencia gineco- obstétrica se manifiesta de manera aguda con las mujeres quienes, por las razones que sean, deciden interrumpir su embarazo. Por tanto, esta clase de violencias puede darse con cualquier mujer; tanto la que desea ser madre como la que no lo desea. Es una barrera más a la autonomía y bienestar de las mujeres.

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