La problemática de fondo radica en la mentalidad cerrada y desconfiada del empresariado santandereano y sus menguados gremios, negados a construir sociedades estructurantes con proyectos empresariales que reflejen y aprovechen las condiciones del contexto para formular e implementar proyectos con visión de grandeza y de futuro.
Publicado por: Jorge Castellanos Pulido
La economía regional en el llamado “Gran Santander” se ha caracterizado por su atraso y debilidad en su estructura empresarial de sus gremios y con ello permanece atada el lastre de la altísima informalidad mayor del 55%, además de la mala calidad del empleo formal. También se hace visible la pobre y muy escasa asociatividad de los empresarios quienes, en su mayoría, no pasan de sociedades limitadas de familias, orientadas a una estructura cerrada, premoderna y de baja productividad.
Los indicadores económicos y laborales que muestra la región son preocupantes y, salvo sectores como el financiero y bancario en poder de grandes capitales nacionales e internacionales, reflejan una tendencia a la decadencia en comparación con los desarrollos de otras regiones que ofrecen avances y capacidades aprovechando sus ventajas y condiciones en el mercado nacional e internacional, también en las exportaciones, implementando innovaciones con políticas competitivas de modernización y una visión asociativa abierta a la inversión, al mercado nacional e internacional
Sin embargo, estas buenas experiencias en otras regiones como el Valle del Cauca, Antioquia, Bogotá y Cundinamarca llevan a fondo una concepción de capital asociado con sociedades abiertas a la inversión, permanecen renuentes y aún lejos de asumir los cambios urgentes en el mejoramiento y reconocimiento de mejores condiciones a los trabajadores en el mercado laboral formal.
La problemática de fondo radica en la mentalidad cerrada y desconfiada del empresariado santandereano y sus menguados gremios, negados a construir sociedades estructurantes con proyectos empresariales que reflejen y aprovechen las condiciones del contexto para formular e implementar proyectos con visión de grandeza y de futuro. Da tristeza el desaprovechamiento del capital humano que se forma con mucho esfuerzo y se ve obligado a marcharse a otros territorios y países donde sí les brindan oportunidades de realizarse como trabajadores y profesionales aportando a la generación de riqueza.
Con frecuencia se acusa injustamente a los trabajadores y al sindicalismo del escaso desarrollo empresarial, sin analizar las prácticas positivas que realizan otras latitudes y demuestran que el problema radica en la mala gestión empresarial, en la ausencia de investigación propia para la competitividad, en la construcción de visiones colectivas de una economía productiva y sostenible con incentivos a los trabajadores, clientes y comunidades que los circundan, además de la oferta en calidad y volumen de los productos que demandan los mercados más allá de nuestras propias fronteras.
Una región que quiera superar la economía de sobrevivencia, para que sea pujante, productiva, rica y en paz, supone un cambio de mentalidad para el empresariado, el sistema educativo y también de las universidades y su academia de ingeniería industrial, planeación, marketing y tecnologías apropiadas.












