La ciudad lo necesita, pero a la administración, por lo que parece, poco o nada le interesa hacerlo. Seguramente tiene otras prioridades, y el ordenamiento territorial no está dentro de ellas.
La semana pasada Lida Ximena Rodríguez, secretaria de planeación de Bucaramanga, rindió ante el Concejo Municipal el informe de gestión correspondiente al primer trimestre de este año. A algunos concejales, no a todos, como a muchos de los habitantes de la ciudad, les sigue preocupando la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial.
Esa revisión es una de las actuaciones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la ciudad. No en vano el POT es la herramienta más valiosa con que cuenta el municipio en la planeación y organización del territorio, y la administración nada que la lleva al Concejo.
Ese ha sido un tema recurrente, y las respuestas de la secretaria de planeación pusieron sobre la mesa el nivel de improvisación en el que están. No es la primera vez que llamamos la atención sobre eso.
Los concejales volvieron a preguntar por la revisión. La respuesta de la funcionaria no dejó de sorprender: “el proyecto no contaba con los recursos. Estamos empezando a formular el diagnóstico y a consolidar el expediente municipal para contratar al personal que se va a encargar de la revisión”. Los concejales, inconformes con la respuesta, insistieron. La secretaria respondió: “la idea mía era pasarlo este año a final de año, pero realmente, por tiempos, no alcanzo. Hasta ahora incorporamos los recursos del balance al proyecto para empezar la contratación del personal que va a trabajar. La idea es presentarlo el año entrante”.
Lo particular del caso es que a mediados de marzo la misma funcionaria aseguró que la revisión excepcional del POT se llevaría cabo en varias fases, y que la primera etapa tenía los recursos asegurados para su ejecución en 2025. O sea, sí, pero no; “del mismo modo, y en sentido contrario”.
Desde diversos sectores, incluso desde el editorial y las columnas de opinión del periódico, insistentemente se ha planteado la necesidad inminente de abordar la revisión del POT. La ciudad lo necesita, pero a la administración, por lo que parece, poco o nada le interesa hacerlo. Seguramente tiene otras prioridades, y el ordenamiento territorial no está dentro de ellas. A propósito, ¿qué pensará el alcalde de todo eso?
Al margen. Hablar del ciudadano metropolitano es un buen comienzo para ambientar la creación del distrito metropolitano, pero a la iniciativa no hay que atribuirle la bondad de resolver todas las necesidades de los municipios conurbados. No vaya y le pase lo del noni, aquella fruta exótica que de la noche a la mañana se convirtió en el remedio de todos los males. Se especuló tanto, que en Ocaña decían que servía hasta para “curar” las pescas milagrosas que hacía la guerrilla.












