El debate público de la ciudad se eleva cuando las preocupaciones de la mayoría llevan a cada uno a ocuparse de lo que le corresponde. En la mayoría de los casos son decisiones públicas nacionales o locales las que puedan generar los mayores aportes en la solución de problemas colectivos, pero también los ciudadanos tenemos un porcentaje del éxito en nuestras manos.
Con recurrencia hablamos del manejo de residuos sólidos como una responsabilidad casi exclusiva de la administración municipal. Bucaramanga ha venido atendiendo en un alto porcentaje – hoy atiende el 82% de la ciudad- la prestación del servicio de aseo y en un 100% la disposición final de los desechos en el relleno sanitario, donde se reciben mas de 1000 toneladas diarias de toda el área metropolitana. En Bogotá son 5 empresas privadas las que hoy atienden la recolección, cuyos contratos terminan el próximo mes de febrero de 2026, y una concesión desde 2014 se encarga del relleno sanitario Doña Juana que recibe mas de 6.000 toneladas al día. En Medellín la prestación se encuentra en un 100% a cargo de una empresa publica y en Cali el 93% de los usuarios son atendidos por empresas privadas contratadas por la Empresa Publica en liquidación. Sea como fuere la estructura de prestación del servicio público, privado o mixto, las responsabilidades ciudadanas en esta materia tienen un altísimo aporte en la solución
A los ciudadanos debe preocuparnos el manejo de los residuos sólidos, para ocuparnos de lo que nos toca, en procura de la salubridad pública y la protección del ambiente. Nuestra primera responsabilidad es seleccionar y entregar los residuos a quien los debe gestionar adecuadamente. Los materiales reciclables, a las organizaciones de recicladores de oficio, que deberán desarrollar rutas de atención a los usuarios y convertirse en operadores formales con frecuencias y horarios establecidos. Los residuos ordinarios, cumpliendo con las condiciones del contrato de recolección en tiempos adecuados, y los especiales, como lo tratamos la semana anterior, deben tener una gestión particular a cargo del generador. No todo debería llegar a El Carrasco, es más, cada día debería llegar menos, pero el esfuerzo para lograrlo no es de menor cuantía.
Bucaramanga tiene plazos limitados, órdenes judiciales y grandes retos en el relleno sanitario. No podemos esperar una solución mágica a un problema tan complejo. Si al menos asumimos la cultura de la selección y promovemos que el tratamiento se ubique en las decisiones presupuestales del municipio, estamos apenas a tiempo para evitar problemas mayores. Espero que esta sea una ocupación ciudadana, a partir de una legítima preocupación pública. No hay mucho tiempo para actuar y esta debe ser una prioridad de la ciudad.












