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Miércoles 16 de julio de 2025 - 01:00 AM

Los arroceros de nuevo

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Los productores de arroz desencantados con el gobierno volvieron a salir a paro. En marzo de este año, es decir hace 4 meses, los arroceros habían realizado una serie de protestas por cuenta de los bajos precios que pagan los molinos, el contrabando y los TLCs. El gobierno respondió con un incentivo a la comercialización y otra serie de medidas que a juicio de los productores no se han cumplido.

Para el incentivo a la comercialización el gobierno destinó $17.000 millones, que se complementarían con $5.000 millones del Fondo Nacional del Arroz. Pero la plata no ha llegado a los productores y la resolución del ministerio de agricultura, expedida en abril, sigue sin cumplirse. Con razón la molestia de los arroceros.

Los arroceros insisten en los precios bajos y el mal trato por parte de los molinos. Esa siempre ha sido una relación tensa. A tal punto que el propio Fedearroz decidió incursionar en el negocio molinero para responder a la posición dominante de mercado que tiene la industria. Y si bien hay que reconocer que los molinos han contribuido al crecimiento del sector arrocero, gracias al apoyo financiero que les ofrecen a los productores, una porción de ellos no sujeta de crédito, también son parte del problema.

Colombia es un mercado abierto para el arroz importado de Estados Unidos, Ecuador y Perú. Con estos dos últimos la relación ha sido muy desigual y Colombia no ha logrado vender arroz a esos mercados quizás por proteccionismo, quizás por baja competitividad. Hoy el panorama de las importaciones es distinto al de hace un año, pues al primer semestre se habían desplomado en un 79%.

Los productores hablan de contrabando, pero quizás la razón de fondo es que el precio cayó por un mercado de arroz sobre ofertado en el segundo semestre de 2024, por un crecimiento del 17% en la producción del Casanare y alimentado por las importaciones que en ese año subieron 37%. Pero el problema va a seguir. A pesar de los malos precios de este año, los productores de Casanare hicieron siembras históricas en el primer semestre, mientras que sus colegas del Meta las redujeron en un 18%.

El gobierno ha sugerido un precio mínimo de compra, pero eso podría ser un tiro el pie, pues fomentaría las importaciones cuando ese precio sea superior al internacional. Ello podría distorsionar más el mercado y generar presiones inflacionarias. Hay que regresar al incentivo de almacenamiento, incentivar a los productores a que adopten las prácticas agrícolas de Fedearroz, que el gobierno se ponga la pilas apoyando la exportación de los excedentes y que se considere la creación de un fondo de estabilización de precios.

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