Para enfrentar el exceso de aguas lluvias y escorrentías en Santander es clave implementar obras y medidas urgentes. Se deben construir sistemas eficientes de drenaje pluvial, con redes de alcantarillado, canales y sumideros en zonas vulnerables, garantizando su mantenimiento. También es necesario adecuar las vías con cunetas, bordillos y colectores para evacuar el agua rápidamente y evitar inundaciones. Igualmente, urge recuperar las cuencas hidrográficas mediante reforestación y cinturones verdes que actúen como reservorios naturales, así como diseñar humedales artificiales y reservorios estratégicos para retener excedentes pluviales. Todo esto debe complementarse con campañas de sensibilización ciudadana para evitar bloqueos en las redes y promover el manejo responsable de los residuos. Solo así la región será más resiliente frente a las lluvias extremas
De otra parte, a Bucaramanga la llaman la ‘Ciudad Bonita’, pero la realidad diaria para quienes caminamos o conducimos por sus calles dista mucho de ese apelativo. Las vías están llenas de huecos y baches que no solo dañan los vehículos, sino que también ponen en riesgo la vida de los ciudadanos. Los andenes están deteriorados, con sardineles rotos que hacen peligrosa hasta una simple caminata.
Nuestro diario Vanguardia ha documentado con claridad esta situación, pero parece que nada cambia. ¿Será que tenemos que pedirle al Dr. Alberto Montoya Puyana que regrese para que ponga orden y reconstruya la ciudad? Porque lo cierto es que hoy todo se queda en discursos, promesas y excusas. Mientras tanto, el Alcalde parece más ocupado en defender su elección, que en gobernar y solucionar los verdaderos problemas
El tráfico nacional que atraviesa ciudades capitales como Bucaramanga genera una congestión vehicular constante. A esto se suma una semaforización obsoleta y mal sincronizada, que agrava aún más el problema. Es urgente construir vías alternas que permitan desviar el tránsito pesado fuera del casco urbano y mejorar así la movilidad local.










