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Columnistas
Jueves 07 de agosto de 2025 - 01:03 AM

Con diplomacia

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Para nadie es un secreto que la relación entre los actuales gobiernos de Perú y Colombia no ha sido la mejor. Los lectores recordarán el episodio en la posesión del presidente de Ecuador, cuando Dina Boluarte se negó a saludar a Petro.

No obstante, desde marzo de este año se retomaron las relaciones bilaterales interrumpida en 2023 cuando Lima retiró su embajador ante unas declaraciones de Petro en el contexto de la destitución del presidente Pedro Castillo.

En este escenario irrumpe el actual conflicto fronterizo entre Colombia y Perú por la isla de Santa Rosa. Esta isla es reclamada por los peruanos como parte de la isla de Chineria; territorio que habría sido reconocido como suyo en el tratado Salomón-Lozano de 1922; ratificado en el protocolo de Rio de Janeiro 1934, tras la guerra colombo peruana de 1932.

Del lado colombiano, la inconformidad surgió tras la ley con que el congreso peruano creó el distrito de Santa Rosa de Loreto, motivando la acusación del presidente Petro frente a Lima de violar el protocolo de Rio al copar unilateralmente territorio amazónico.

Estamos ante un clásico ejemplo de geografía cambiante por cuenta del cambio climático. La sedimentación del Amazonas resultado de la deforestación en su parte alta, está modificando sus islas. A esto se suma que la parte del rio que queda sobre Leticia está desapareciendo.

Frente a los incentivos para emplear este diferendo política o electoralmente, considerando que en Colombia tendremos elecciones el año entrante y que el impopular gobierno de Boluarte es el capítulo más reciente de la crónica ilegitimidad del régimen político peruano; lo conveniente es apelar a las vías diplomáticas y a la solución pacífica de controversias. Hay que tratar estas diferencias en el ámbito de la Comisión Binacional de Asuntos Fronterizos y de no encontrarse una solución acudir a la Corte Internacional de Justica.

Sería un error garrafal permitir que esta crisis escale, teniendo en cuenta que Santa Rosa no el único caso de cambios morfológicos en la frontera común tanto del rio Amazonas como del rio Putumayo. Además, un eventual conflicto bélico en la Amazonía podría ser instrumentalizado por el gobierno Trump y ya estamos notificados de su codicia e ínfulas imperiales.

América del Sur es una región de paz y no solo hay que buscar dirimir pacíficamente cualquier diferencia con el Perú, sino unir esfuerzos con este y los demás países miembros de la OTCA para enfrentar la deforestación; preservar el rio y su navegabilidad y definir criterios de mediano y largo plazo para procesar los cambios en la geografía derivados de la actual crisis climática.

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