Según el periódico Le Monde (01/08/2025), los EE.UU. quieren destruir miles de anticonceptivos femeninos estancados en Bélgica. Su distribución en países de África fue cancelada cuando abruptamente la administración Trump cerró la agencia de los EE.UU. para el desarrollo internacional - USAID; agencia de cooperación creada en 1961 por el presidente Kennedy.
Según algunos medios, estos anticonceptivos represados en Bélgica van a ser - o fueron ya- incinerados en Francia, donde el ministerio de salud afirma no tener más informaciones y no poder hacer nada al respecto. Estos anticonceptivos pertenecen a la administración Trump que los quiere destruir a pesar de la oposición de organizaciones de derechos humanos y feministas que denuncian un “espantoso desperdicio”, y ofrecen comprarlos.
Pese a las protestas, el ministerio de la salud francés se defiende: “en la medida en que los anticonceptivos no son medicamentos de interés terapéutico mayor y que … no estamos en un contexto de tensión de abastecimiento, no tenemos manera de incautar las reservas”. (AFP) El gobierno confirma que no tiene “base jurídica para intervenir”.
Estos productos, implantes subdérmicos y DIU principalmente, iban para mujeres del África subsahariana en cumplimiento de un convenio previo de USAID firmado por la administración Biden. La reserva, destinada a ayuda humanitaria, se estima a más de 10 000 000 de dólares.
Se denuncia un “desperdicio económico y humano” que organizaciones internacionales quieren evitar comprando estas reservas directamente a la administración Trump, que rechazó la oferta. Asociaciones feministas y sindicatos lanzaron una petición – con ya más de 21000 firmas - invitando el gobierno francés a oponerse a tal destrucción de productos que pueden cambiar la vida de mujeres pobres.
Esta medida injustificable afecta directamente los derechos de miles de mujeres a decidir sobre su maternidad y las devuelve a los embarazos no deseados e inoportunos, a los abortos inseguros y con complicaciones potencialmente mortales. Es una decisión inicua y sexista que perjudica a mujeres en situación de profunda precariedad, por motivos ideológicos y autoritarios. Lo que significa la pérdida de acceso a métodos anticonceptivos además de embarazos no deseados y abortos fatales o judicializados, son niños abandonados y chicas desescolarizadas; es decir mayor pobreza.
Por tanto, no se vacila en denunciar no solo un vergonzoso despilfarro sino también una decisión con claro tinte ideológico. Es sabido que los gobiernos autoritarios tienden a apoderarse del cuerpo de las mujeres y su autonomía. Y, la tendencia general es restringir los derechos de las mujeres y retomar el control de sus vidas y decisiones, sobre todo en cuanto a la maternidad para mantener bajo control su autonomía económica y laboral.
Lo más lógico fuera que las organizaciones humanitarias dispuestas a adquirirlos y redistribuirlos pudieran disponer de estos anticonceptivos.












