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Lunes 01 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Abre tu propia farmacia

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Algo debemos cambiar cuando vemos “normal” usar un vehículo motorizado para ir a un gimnasio a montar en una bicicleta estática.

En 20 años, los adultos insuficientemente activos pasaron del 23% al 31% (OMS). En adolescentes, la cifra es aún más grave: el 80% no cumple con el mínimo recomendado. Paralelamente, se ha incrementado el consumo de ansiolíticos, antidepresivos y suplementos médicos.

El sedentarismo es la cuarta causa de mortandad, detonante de múltiples problemas: obesidad, depresión, diabetes, hipertensión, soledad, etc. Paradójicamente, lo que llamamos “lujo” no es más que un disfraz de sedentarismo que nos cobra en medicamentos lo que nos niega en movimiento: conductor esperando en la puerta, elevadores en casa u oficina, empleados que realizan actividades personales (mercar, cocinar, acompañar y orientar a los hijos), dispone de más tiempo “productivo” para generar mayores ingresos, que curiosamente, terminan destinados a comprar medicamentos que suministren lo que dejamos de producir naturalmente.

Todos tenemos nuestra propia farmacia interna, nuestro cuerpo produce por sí solo muchas de las sustancias químicas que buscamos en los fármacos que, a diferencia de la de los medicamentos comprados, son auto reguladas, preventivas, con efectos más duraderos, y por cierto, gratis.

Nuestra farmacia interna se estimula de manera natural con la actividad física, exposición a la luz solar, contacto con la naturaleza y socialización casual.

La fórmula o receta agrega valor en la medida en que mejor la podamos gestionar: el ejercicio diario libera endorfinas, serotonina, dopamina y GABA, lo cual representa antidepresivos y ansiolíticos naturales; la luz solar, estimula la vitamina D, regula la melatonina, potencia la energía de día y profundiza el sueño de noche; el contacto con la naturaleza, disminuye el cortisol y la presión arterial; y Finalmente, la socialización casual, activa la oxitocina, hormona del vínculo, reforzando nuestro bienestar emocional.

¿Si es tan obvio, por qué no es promovido o normalizado?

Con retos enormes en salud pública, infraestructura vial, situaciones de violencia intrafamiliar y de desorientación en adolescentes, pareciera razonable fomentar dentro de las rutinas diarias la actividad física, no solo de manera recreativa, sino de manera cotidiana. Ir a colegios, universidades y trabajos caminando o en bicicleta, reduciría sustancialmente los gastos del hogar, mejoraría el bienestar, la salud, y aumentaría la productividad.

Cada uno de manera individual puede abrir su farmacia, con sus propios hábitos y rutinas. Entre todos, podemos promover que el estado y las instituciones realicen inversiones y normas orientadas en ese sentido.

Transportarse a pie o en bicicleta sería suficiente para nuestra farmacia. Un buen negocio para las ciudades.

¿Cómo es posible que sea obligatoria la revisión técnico-mecánica de los vehículos motorizados y no un revisión médico-química de los ciudadanos?

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