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Miércoles 03 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

El fin de la marea rosa

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La Marea Rosa (Pink Tide, en inglés), se refiere a la oleada de victorias electorales de candidatos presidenciales socialistas de ideología marxista en Latinoamérica, evidenciada especialmente a partir de finales del siglo pasado.

Esta etapa comenzó con la elección democrática del comandante Hugo Chávez como presidente de Venezuela en 1999, seguido por Néstor Kichner en Argentina y Lula da Silva en Brasil en 2003, Tabaré Vásquez en Uruguay en 2005, Evo Morales en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile en 2006, Cristina Kichner en Argentina, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua en 2007, Fernando Lugo en Paraguay en 2008, Mauricio Funes en El Salvador en 2009, Andrés López Obrador en 2018, Pedro Castillo en Perú

en 2021, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile en 2022, Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia en 2024.

La Marea Rosa, conocida como el retorno de la izquierda a Latinoamérica, le dio prelación al socialismo, la igualdad de géneros y el cambio climático; modificó la gobernanza y las relaciones con Cuba, Estados Unidos, China y Rusia. La mayoría de los mandatarios, mal llamados progresistas, cambiaron la Constitución para permitir su relección, que había sido proscrita para cerrarle el paso a la deriva militar de mediados del siglo pasado.

De este abrevadero socialista surgieron consumados sátrapas, Ortega, Correa, Evo, Chávez y Maduro. Estos marxistas se alinearon con los tiranos Castro de

Cuba, exportadores de armas y de revolución armada a la región. Con la creación del Foro de Sao Paulo en 1990, la expansión comunista alzó vuelo regional.

Por fortuna, la derecha democrática está de regreso, con Daniel Noboa en Ecuador, Luis Lacalle en Uruguay, Dina Boluarte en Perú y Nayib Bukele en El Salvador. En Bolivia, la desaparición de la Marea Rosa es un hecho. Las elecciones generales celebradas recientemente confirman la victoria, en primera vuelta, de los dos candidatos de derecha, con lo cual se garantiza que en el balotaje, el socialismo boliviano deja el poder después de veinte años de hegemonía.

¡La saga por la democracia continúa!

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