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Domingo 14 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Transición es adición energética

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Esta semana la Unión Sindical Obrera (USO) lideró la organización del foro “Energía y transformación para Colombia: Petróleo, gas y transición energética”, en el que se puso sobre la mesa la política de transición energética en Colombia. Normalmente, lo que se escucha de los sindicatos son peticiones de recortes de los horarios de trabajo y aumento de los beneficios salariales. Sin embargo, esta vez la conversación giró alrededor de las decisiones que se deben tomar en materia energética para mejorar el desempeño de Ecopetrol y el bienestar de los colombianos. Un debate en el que participaron múltiples voces.

La gran tensión se da entre quienes piensan que la transición energética es el reemplazo de fuentes de energía, y aquellos que consideran que debe haber adición, diversificación o complementariedad de fuentes energéticas. Para los primeros, los combustibles fósiles deben prácticamente eliminarse lo más pronto posible para dar paso a fuentes “limpias” como la solar, la eólica o la geotermia. Los segundos señalan que se requiere ampliar el portafolio y descarbonizar, para lo cual son fundamentales los combustibles fósiles. Es decir, “no es posible tomar leche y comer carne de la misma vaca”, sobre todo si se tiene en cuenta que el desarrollo de energías provenientes de recursos renovables necesita cuantiosas inversiones.

El gobierno del presidente Petro, representante del primer grupo, va ganando el debate. No solo se ha detenido la firma de nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, sino que transita en el Congreso la prohibición de los Yacimientos No Convencionales y el fracking. Pese a que la USO apoyó esta postura, la tendencia es a cambiarla. Para su presidente, César Loza, el 80% de los dirigentes de la USO está a favor de la realización de los pilotos de fracking. No es para menos. Urge tomar decisiones a partir de la ciencia y la evidencia, en lugar de descartar oportunidades con base en prejuicios y el dogmatismo.

El desplome de la producción de hidrocarburos en regiones como Santander ha generado desempleo, pobreza y conflictividad social. El bolsillo de los colombianos se ha visto fuertemente golpeado con la disparada del precio del gas producto del aumento de las importaciones de este combustible. Hay que seguir dando el debate con rigurosidad y altura, no solo en el interior de la USO sino también de las universidades, colegios, empresas, gremios, sindicatos, corporaciones públicas, medios de comunicación, organizaciones sociales, etc. La decisión que se tome respecto al uso de nuevas tecnologías como el fracking puede condenarnos al estancamiento o abrirnos una gran oportunidad de desarrollo a partir de todas las fuentes de energía.

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