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Miércoles 17 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

La transición energética no incluye al fracking

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El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible informó (julio 22/2025) que radicó ante el Congreso un proyecto de Ley que busca “prohibir en el país la exploración y explotación de yacimientos no convencionales de petróleo y gas, así como el uso del fracking. Esta práctica pone en riesgo la vida de las comunidades y la salud de los ecosistemas”. “Evidencia técnica y científica advierte sobre los efectos del fracking”.

En columnas anteriores he citado acreditadas publicaciones académicas e institucionales que confirman los graves riesgos para la salud, la economía, la biodiversidad, el cambio climático y otros, generados por técnicas no convencionales, como el fracking. Vale la pena reiterar que no son “inventos de ambientalistas”, como algunas personas desinformadas todavía señalan, sino publicaciones basadas en serios estudios científicos que han llevado a algunos países a restringir o prohibir estas actividades.

Se ha informado (AIDA, noviembre 14/ 2024): “El fracking genera impactos en el ambiente y en la salud: contaminación de fuentes de agua superficiales y subterráneas, generación de sismos, contaminación del aire y liberación de gases que contribuyen al cambio climático, entre otros. Lo han evidenciado estudios del Ministerio de Ambiente alemán, la Oficina de Control de Estados Unidos, el Consejo Canadiense de las Academias y de profesores de la Universidad de Cornell”. “En Francia, el fracking fue prohibido en 2011 mediante ley nacional.

Una empresa petrolera demandó la ley, pero se ratificó la prohibición en 2013. Bulgaria prohibió el fracking en 2012 y Alemania mantiene vigente una moratoria. Prohibiciones o moratorias se han dado además en municipios de EE.UU., Canadá, España, Argentina, Suiza, Italia, Irlanda, Holanda y Australia”.

También se cuestionan los altos costos de estos métodos no convencionales y sus efectos sobre los empleos. WHYY (octubre 1/2024) señala: “El fracking en Pensilvania (EE.UU.) no ha ido tan bien como algunos piensan. Veinte años después de que se perforó el primer pozo de gas de esquisto, los empleos representan menos del 1% de la fuerza laboral. Y los residentes temen, pues los impactos sobre la salud y el daño ambiental continúan”. En Australia, NIT (septiembre 10/2025) señaló:” el fracking es una industria contaminante y altamente destructiva que amenaza la industria turística de 500 millones de dólares, que sustenta cientos de empleos en la región de Kimberley”.

La transición energética suscrita en acuerdos internacionales implica el cambio gradual de modelos basados en combustibles fósiles a aquellos que utilizan fuentes de energías alternativas, como la solar, la eólica y otras. Esto para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y combatir el catastrófico cambio climático mundial. Este cambio paulatino permitiría utilizar por un tiempo los combustibles extraídos por técnicas tradicionales; pero esta transición no incluye cuestionados métodos no convencionales como el fracking.

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