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Columnistas
Sábado 27 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

¿A quién le cascamos?

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La política se ha convertido en un ring de boxeo. Los asesores ordenan a los candidatos atacar a alguien o algo, porque de lo contrario no despiertan emoción. La confrontación argumentativa no es atractiva, hay que gritar o descalificar para lograr adeptos porque quien no lo hace sistemáticamente es “un tibio”. La pugnacidad es la herramienta para catapultar a los candidatos –bien que lo están logrando algunos– y las redes sociales cada día más agresivas.

Si esa fuere la línea frente a los problemas de la ciudad, podemos empezar a definir a quien cascarle. Por ejemplo, en el caso del transporte masivo, ¿podemos cascarles a los diseñadores financieros y técnicos o a quienes decidieron implementar a pedazos el sistema? ¿A los transportadores que mantuvieron el TPC o a quien les propuso ese nuevo negocio sin alimentación en los barrios? ¿A los promotores o a los concejales que aprobaron el proyecto y luego no velaron por su ejecución correcta? ¿A los que no cumplieron con la infraestructura necesaria o a los que hicieron obras sin prever siquiera los buses para ponerlas a funcionar? ¿A quiénes debían ejercer la autoridad para controlar el transporte informal o a quienes definieron un sistema desarticulado de las necesidades del usuario? Por la suma de todo esto Metrolínea desaparece, mientras los ciudadanos metropolitanos sufren la ausencia de un buen transporte masivo.

En el caso de los residuos sólidos, ¿quién merece el coscorrón? ¿Serán los diseñadores iniciales que previeron un relleno sanitario en la escarpa de Malpaso o quien autorizó la construcción de viviendas cercanas a la zona del relleno? ¿Seremos los usuarios que no separamos los residuos o los recicladores que están escarbando entre nuestros desechos para obtener materiales que les garanticen su subsistencia? ¿Sera el mercado que cada vez produce mas empaques o seremos los consumidores que cada vez compramos y desechamos más? ¿Sera la fórmula tarifaria que incrementa el valor por tonelada reciclada en lugar de reducirlo o serán las empresas que no trasladan sus eficiencias? ¿Serán los gobiernos que no se deciden a ejecutar sistemas alternativos de tratamiento o será el juez que ordena el cierre del relleno porque no se reducen los residuos?

Y así, podremos hacer el ejercicio de distribuir culpas y dejar sangre en la arena. Mientras nos ocupamos en eso, quienes aprovechan el manejo del erario como instrumento para su enriquecimiento personal, siguen avanzando. Contra ellos si debemos pelear sin descanso ni recelo. Coincido con Juan Manuel Alvarez en su opinión del pasado martes: “no es el momento de soluciones mágicas, mesías y caudillos que prometen y dividen. Es el momento de recuperar la institucionalidad y apoyar gente honesta que ofrece unir y construir”.

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