Imaginemos que no se corrigen los problemas de lectura actuales. Que leer mal se normaliza. Una generación crece sin verificar fuentes, cree en lo primero que oye, siente que leer no es necesario. En ese futuro la opinión se confunde con noticia, la noticia carece de hechos y las lecturas parcializadas bastan para tomar decisiones políticas, sociales, económicas o sobre derechos humanos. Pues quisiera estar hablando del futuro, esto ya está pasando.
Si antes la batalla fue la alfabetización, hoy urge el lector crítico: leer bien es el reto. Creer que fomentar la lectura es pasajero es una catástrofe para cualquier nación. No me crean a mí: en los países donde más se lee, menos se mata, y eso no es casualidad.
Estamos escribiendo una bitácora del futuro con graves consecuencias. A manera de ejemplo miremos Ulibro. Dudo que en Santander exista un evento cultural más importante. Sus cifras lo confirman: cerca de 60.000 visitantes en 10 días, más de 450 eventos diarios, gratamente es un evento que conecta con jóvenes que son la mayoría de su público. En contraste el potencial de personas con tiempo, capacidad, distancia, poder adquisitivo o nivel educativo, para visitar la feria puede ser de 180.000; pudiendo asistir, no lo hacen.
La ausencia de lectura crítica debilita lo esencial: discernir, profundizar, decidir. Sin leer, no se detectan errores, se acepta todo, se banaliza lo importante y se desprecia lo indispensable. Es una práctica además que tristemente se multiplica.
Como dice Luis María Pescetti: “La pérdida del hábito de la lectura no es la enfermedad, es el síntoma. La enfermedad está en las elecciones que tomamos como sociedad. El éxito inmediato, sin importar qué ni cómo, es un suicidio social”. La lectura no tiene que “servir” para algo, pero quienes no leen, ostentando el poder, en las calles, en los hogares, viven sin entender que puede transformar vidas, y, al no hacerlo, empeoran las de los demás.
La Inteligencia Artificial es solo comparable con la aparición de la lectura, la imprenta o el internet. El problema siempre no es la herramienta, sino el uso. Lo que no vislumbramos aun es que la IA está cambiando para siempre la forma de aprender. Nunca como ahora, leer fue tan indispensable.










