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Domingo 12 de octubre de 2025 - 01:00 AM

En deuda con Santander

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El pasado 6 de octubre, la comunidad de los municipios de Curití y Oiba, levantaron las talanqueras de los peajes, como protesta por el pésimo estado de las carreteras, a pesar de que los recursos recaudados, deberían ser garantía de un correcto mantenimiento de la infraestructura vial.

Es una deuda de vieja data con el departamento. La vía que conecta a Bucaramanga con Bogotá, una de las más importantes y concurridas del departamento, ha tenido una baja inversión en los últimos años que ha provocado una desmejora significativa en las condiciones físicas. Esto implica, la necesidad de ejecutar intervenciones rutinarias como el mejoramiento del pavimento, señalización, logística vial, o atención a puntos críticos y urgentes.

Sin embargo, el panorama no es alentador. En el más reciente CONPES “Vías para la Paz” , el cual definió la destinación de $15 billones de inversión para las vías nacionales, no priorizó ninguna carretera santandereana, por lo cual, desde el nivel central, no se dispondrá de recursos para las necesidades viales que apremian al departamento.

Y ¿Por qué el Conpes es tan importante? Porque el Conpes define prioridades nacionales, asigna recursos, fija políticas de largo plazo, y permite asegurar que proyectos de infraestructura vial cuenten con financiamiento estable, planificación interinstitucional y seguimiento nacional. Si una vía no aparece entre las prioridades del Conpes, queda relegada a una menor inversión, que resulta en la gran mayoría de los casos, insuficiente para suplir las múltiples necesidades viales del territorio.

Así pues, al quedar Santander por fuera del Conpes, no se invertirán recursos del orden nacional en vías consideradas como estratégicas para la región, como la Transversal del Carare, Curos-Málaga, la variante de San Gil, los retornos del Anillo Vial, entre otros. Esta exclusión, es percibida como por los santandereanos como un abandono institucional, que deja por fuera al departamento de los beneficios de planificación y la financiación nacional indispensable para gozar de unas carreteras dignas que permitan mejoras en los tiempos de desplazamiento, mayor competitividad, y menores costos por trayecto.

Santander merece que sus carreteras reflejen el ímpetu y el carácter de su población, con vías que generen desarrollo económico y mayor competitividad para el departamento. No hay que olvidar que uno de los grandes retos que tiene Santander en el Índice de Competitividad Departamental, es precisamente el pilar de infraestructura vial, en el cual nos ubicamos en el puesto 12 a nivel nacional, con un escaso puntaje de 3,92/10, lo cual no es coherente con la importancia económica de Santander y la proyección que persigue el tejido empresarial, comercial e industrial del departamento. Ahora el llamado urgente es a la bancada santandereana en el Congreso, para jalonar los recursos necesarios para reducir la deuda histórica con la infraestructura de Santander.

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