Publicidad

Columnistas
Domingo 12 de octubre de 2025 - 01:00 AM

¡La alcaldía y el caballo de Troya!

Compartir

Lo que está por ocurrir en Bucaramanga y Girón, tras la anulación de los mandatos de sus alcaldes, trasciende el reemplazo de dos administraciones locales. Este proceso electoral será el pulso de poder que anticipa la contienda presidencial y redefine las correlaciones políticas en uno de los departamentos más estratégicos del país. Lo que ocurra en estos municipios no será un simple trámite electoral, sino una señal clara sobre la fuerza y la organización de los bloques que se medirán en 2026.

El filósofo estoico Epicteto recordaba que “hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros”. Lo que no depende de nosotros hoy es la gran discusión nacional. Muchas veces nos desgastamos hablando de los nombres y las encuestas, de las peleas que vendrán, mientras dejamos que las elecciones del 14 de diciembre avancen en silencio. Y en ese silencio es donde los grupos políticos más organizados, en especial algunos sectores de izquierda, pueden moverse con sigilo y capitalizar la apatía ciudadana.

No es momento de preocuparnos por Colombia como abstracción; es momento de ocuparnos de Bucaramanga y Girón como realidades inmediatas. Hasta el 14 de diciembre, nuestra atención debe estar aquí, en casa, donde realmente se define buena parte del rumbo político nacional. Porque si descuidamos lo local, terminaremos lamentando sus consecuencias a nivel nacional.

La historia ofrece lecciones que no debemos olvidar. En la Guerra de Troya, cuando los griegos no pudieron conquistar la ciudad por la fuerza, idearon un plan más sutil: construyeron un gigantesco caballo de madera, fingieron retirarse y lo dejaron como ofrenda. Los troyanos, confiados, lo metieron dentro de sus murallas. Por la noche, los soldados escondidos dentro salieron y abrieron las puertas. Así cayó la ciudad, no por un ataque frontal, sino por haber bajado la guardia ante un enemigo disfrazado de regalo.

En política ocurre lo mismo. Hay quienes saben presentarse como centro para entrar sin resistencia y luego imponer su agenda. Por eso, más que mirar hacia 2026, deberíamos observar con atención lo que está pasando en Santander: quién entra, cómo entra y qué intereses representa.

Las próximas elecciones locales son una cita con el futuro político del país. En Santander,

donde históricamente las fuerzas progresistas han tenido que abrirse paso en terreno adverso, este proceso electoral, puede ser la oportunidad para que nos metan el caballo de troya.

Cada voto cuenta, no como un acto simbólico, sino como una declaración política. No se trata solo de quién ocupará un despacho en Bucaramanga o Girón: se trata de qué proyecto de país queremos respaldar y hacia dónde queremos que avance Colombia.

La pregunta al final no es si hay un caballo de Troya. La pregunta es: ¿quién lo está construyendo?. ¡Pilas!.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día