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Lunes 13 de octubre de 2025 - 01:00 AM

El pobre general

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¿Qué pensarán los santanderinos y santandereanos al ver la escultura en el parque del mismo nombre, el Parque Santander, frente a la Catedral de la Sagrada Familia (terminada en 1928), el Club del Comercio (construido por Pietro Monticoni en 1922), el Hotel Bucarica (edificado en 1941 por el español Tejero de la Torre), la Triada, el Banco de la República, la Cámara de Comercio, y en medio de tantas personas presurosas o que trabajan allí?

¿Qué pensarán los santanderinos y santandereanos, preguntamos, cuando ven al gallardo general al que le han robado las letras de su nombre, con la base del monumento levantada, el mármol hurtado y las escaleras destrozadas? ¿Qué grito se ha escuchado de las diferentes instituciones ante este abandono de la escultura hecha por el francés Raúl Carlos Verlet en 1922, como una “réplica de la estatua de Santander en Barranquilla inaugurada en 1919”? Allí está el prócer, que sostiene en la mano izquierda, como Moisés, la tabla de las leyes de la República, y en la derecha —invisible ya— empuñaba la espada, vestido “de capa y levita en actitud solemne”.

En 1926 se inauguró el parque, y la “estatua en 1924 ya estaba botada en Puerto Santos y luego llevada por Cachirí”. Ahora la custodia la tiene la Alcaldía de Bucaramanga, que pocas bolas le ha parado. Por allá no se asoman los encargados que deben velar por los monumentos de la ciudad, los mismos que siguen abandonados, como también sucede con la escultura del Libertador Simón Bolívar en el parque que lleva su nombre, inaugurada en 1950 y realizada por nuestro ilustre escultor Carlos Gómez Castro. A aquella inauguración muchas señoras de la ciudad no asistieron porque la figura femenina no les inspiraba confianza: no sabían que era la Patria sosteniendo la espada de la libertad.

Pero ahí vamos todos, tratando de construir ciudad con la decencia y la austeridad que debemos tener, como la tenía el papa Francisco, que siendo cardenal preparaba su propia comida y andaba en bus por la ciudad de sus entrañas, Buenos Aires.

¿Qué podemos hacer por esta ciudad que nos duele, aquella que alguna vez figuró como la “Ciudad de los Parques”, si muchas esculturas, y principalmente la más emblemática, la que está en el corazón de Bucaramanga, se las llevan a pedazos? Dentro de poco solo quedará la memoria. La memoria de una estatua que hizo un francés llamado Verlet… junto con el silencio de un pueblo que dejó oxidar su historia a la intemperie.

Nota: Viendo la cabalgata de Barichara, uno se pregunta: ¿qué tienen de cultura estas cabalgatas donde prima la borrachera, el machismo, el licor, el desorden y la cultura traqueta que se impone con su arrogancia violenta y bruta?

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