Si usted es amigo de los hechos históricos narrados en verso le presentamos dos obras monumentales, por su extensión, las cuales lo podrán complacer: “Elegías de varones ilustres de indias”, de Juan de Castellanos y “La Araucana” de Alonso de Ercilla y Zúñiga”.
La primera, la obra de Juan de Castellanos considerada como el poema más largo escrito en lengua castellana, consta de 113.609 versos de once silabas agrupados en octavos reales.
Su autor llegó a América en 1.539 como soldado buscador de perlas y en sus aventuras estuvo a punto de ahogarse, al tratar de atravesar el rio Palomino, que nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y desemboca directo en el mar caribe.
En el año 1.554 cuando contaba con 32 años de edad renunció a las armas y se ordenó sacerdote en Santa Marta, habiendo sido nombrado en 1.557 canónico de la iglesia de Cartagena y en 1.562 de la de Tunja, cargo que ejerció 45 años hasta su muerte a los 86 años siendo allí, en ese periodo, donde escribió la obra en comento, contando los acontecimientos del descubrimiento de Venezuela, Santa Marta, Cartagena, Popayán, Antioquia, el Chocó y el interior del Nuevo Reino de Granada, sin duda una tarea descomunal para un solo hombre.
La segunda, es la obra escrita por Alonso de Ercilla y Zúñiga también en octavos reales y que consta de 24.000 versos aproximadamente llamada “La Araucana” que narra la primera fase de la Guerra de Arauco entre los conquistadores españoles y el pueblo mapuche llamado desde el siglo XVI como Los Araucanos.
Ercilla fue soldado de dicha guerra y durante el desarrollo de la misma la fue escribiendo; cuentan que la hizo con los materiales que tenía a la mano y que hasta escribió un verso en un tronco de un árbol, ponderando en ella el valor, la organización y la indomable voluntad del pueblo Mapuche.
La obra fue escrita inicialmente en Chile y publicada en tres etapas en España donde fue corregida y ampliada por su autor, la primera parte en 1.569, la segunda en 1.578 y la tercera en 1.589.
Hoy existen publicaciones íntegras de las obras en comento y existen además libros que explican su contenido, como en el caso de “Las auroras de sangre” de William Ospina que constituye la clave para entender el desarrollo de la obra escrita por Castellanos y nos aclara cómo se muestra el desarrollo de la entidad americana a través de su lenguaje.
Esta es una invitación a aproximarse a las obras, o por lo menos intentar comprender, en algo, su compleja interpretación y conocer los desarrollos poéticos de la época.












